De fracaso en fracaso hasta la cúspide de la banda terrorista

Melchor Saiz-Pardo MADRID.

ESPAÑA

Mikel Karrera, el máximo jefe de ETA
Mikel Karrera, el máximo jefe de ETA

El jefe de ETA detenido acumula una larga historia de reveses, incluida una ingeniería sin terminar y una empresa quebrada

21 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

, alias Ata, no tiene suerte. Nunca la tuvo en los negocios y tampoco en ETA, donde sus apuestas se cuentan por fracasos. No ha llegado ni a estar tres meses en la jefatura de la banda y en la lista de los terroristas más buscados del Ministerio del Interior. Eso sí, Interior lo consideraba uno de los dirigentes más «innovadores» y «peligrosos» que han pasado por la cúspide. Karrera estaba detrás de los tres grandes planes fallidos de ETA para lanzarse a una vorágine de atentados: la fábrica de bombas de Portugal, la reactivación de tres comandos en el País Vasco y la puesta en marcha de una base logística en Cataluña. Sus tres proyectos personales se fueron al garete antes, incluso, de ponerse en marcha.

Ata ('pato', en euskera) es un fracasado empresario pamplonés, a punto de cumplir los 38 años. Llevaba casi siete años en la clandestinidad, lo que lo convierte en un verdadero veterano en la nueva ETA. No obstante, antes de llegar en febrero a lo más alto, Interior cree que ocupó un papel destacado en la preparación y ejecución de dos de los atentados más sangrientos de ETA en el último año: el coche bomba contra la casa cuartel de Burgos, que dejó 65 heridos, y el asesinato poco después de dos guardias civiles en Palma de Mallorca.

Ahora ocupaba la cúspide de rebote, aunque desde hace al menos dos años estaba en la cúpula, siempre a la sombra de su amigo y confidente Garikoitz Aspiazu, Txeroki, con quien compartía radicalismo. No en balde ambos fueron los que planearon la ruptura de la tregua con el sangriento atentado de la T4, enfrentándose incluso con el entonces máximo responsable de la organización terrorista, Francisco Javier López Peña, Thierry.

Criado en la localidad riojana de Alfaro, en 1995 fundó en su Navarra natal una ruinosa empresa de herramientas y troquelados, que dejó deudas cercanas a los 200.000 euros. No era su primer fracaso, nunca pudo terminar la carrera de Ingeniería en la capital foral. Entró en contacto con el mundo aberzale a finales de los noventa de la mano de su madre, una radical habitual en las listas ilegalizadas. Los servicios de información de la policía creen que se integró en ETA como miembro legal a finales del 2000 o principios del 2001. Y que estuvo activo en España hasta que, en octubre del 2003, huyó precipitadamente a Francia a pesar de que no estaba reclamando por la Justicia. Se dio a la fuga tras creer «quemado» el comando al que pertenecía.

Aquella huida sin sentido dio la pista a las fuerzas de seguridad, que creen que ese misterioso grupo está detrás de cuatro asesinatos en Navarra y Aragón.

era, según Interior, un «destacado miembro de la estructura del aparato militar de ETA» y probable lugarteniente de Karrera. En la actualidad, su principal trabajo era el adiestramiento de los terroristas que iban a formar comandos en España. Bilbaíno de 27 años, figuraba desde hace meses en los listados de los más buscados de la Guardia Civil. Comenzó su carrera en la violencia callejera en el 2005 y consta que participó, al menos, en el ataque contra la Casa del Pueblo de Derio (Vizcaya) en aquel verano. En noviembre de ese año fue detenido por aquellos hechos. Dio el salto a ETA en el 2008, cuando huyó a Francia para no enfrentarse a una petición de cuatro años de cárcel por el atentado contra la sede socialista.

tuvo el pasado 3 de septiembre el dudoso honor de entrar en las listas de los más buscados del planeta a través de un código rojo de la Interpol, una busca y captura prioritaria. Unos días antes, el 26 de agosto, había quedado en libertad bajo fianza por un error burocrático de la Justicia francesa y había aprovechado para poner pies en polvorosa. La primera fuga de Aranalde data del 2002, cuando huyó a Francia tras la caída del comando Zelatun-Donosti, aunque no llegó a cometer atentado alguno. Fue capturada en Francia en el 2005. Benoît Aramendi , francés, más conocido como Ñaut, era, en teoría, un miembro legal (no fichado) de ETA, aunque nada más lejos de la realidad. Los servicios antiterroristas franceses y españoles conocían desde hace años su militancia aberzale y su cercanía a la banda terrorista. El seguimiento de este vascofrancés nacido hace 30 años en la localidad de San Juan de Luz ha sido lo que ha llevado a la captura de la nueva cúpula terrorista en Urrugne.

Conocido militante de Segi a ambos lados de la frontera, desde hace años había intentado, sin demasiado éxito, reactivar las bases juveniles violentas en Francia. También se había hecho notar en los últimos tiempos por su activa militancia en Batasuna (legal en el país vecino) y Askatasuna, la organización de familiares de terroristas presos. Ñaut estaba en el punto de mira de la policía desde que en el 2004 impulsó la creación de Herritarren Zerrenda, la plataforma de Batasuna para concurrir a las elecciones europeas.