Las esposas de los presidentes han tenido siempre gran influencia en ellos
25 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.«Todo el mundo sabe que mi familia es muy importante en las decisiones». La frase de José Luis Rodríguez Zapatero no deja lugar a dudas sobre la influencia que pueda tener Sonsoles Espinosa en la decisión del presidente del Gobierno de optar o no a un tercer mandato en el 2012. La negativa de Zapatero a dar a conocer su opción hasta el año 2011 hace pensar que no tiene tomada todavía esa decisión. Y desde hace meses se da por hecho que lo que más puede influir en su postura final es lo que opinen su mujer y sus hijas, Laura y Alba, dado que la inmensa mayoría del partido desea que se presente de nuevo.
En ese entorno, las declaraciones de amigos personales de Espinosa a Vanity Fair, con el permiso de ella para hablar, se interpretan como un deseo de dejar clara su situación y evidenciar que no se trata solo de una decisión política, sino también familiar. Aunque Sonsoles está recibiendo ahora mucha presión, la gran influencia de la pareja y de la familia es una constante en los dirigentes políticos democráticos.
La propia Ana Botella reconoció que cuando Aznar tomó la decisión de no optar a un tercer mandato lo hizo «pensando también en la familia». A la mujer del ex presidente del PP se le atribuye incluso gran ascendente en otras decisiones políticas de su marido, como la de rechazar la utilización de células madre procedentes de embriones humanos para usos terapéuticos. También se le llegó a responsabilizar del distanciamiento entre Aznar y Rato, de cuya ex esposa es amiga personal.
La situación no es muy distinta en otros países. Un caso de esposa influyente en la vida y en las decisiones de un presidente es el de Cherie Blair. El catolicismo de la mujer de Tony Blair influyó hasta el punto de que el ex presidente británico se acercó cada vez más a esta iglesia y acabó convirtiéndose. Y en la excelente relación entre Aznar y Blair influyó mucho el hecho de que sus respectivas esposas fueran fervientes católicas. Al igual que Botella, Cherie Blair combinó una gran dedicación a su familia con un papel propio al margen de su marido.
Y si grandes fueron las expectativas que se crearon con la llegada a la Casa Blanca de Barack Obama, no fueron menores las que generó su esposa, Michelle. Durante la campaña electoral no se limitó a presentar a su marido en los mítines, sino que protagonizó muchos actos en solitario y concedió entrevistas. Los analistas norteamericanos no dudan de que Michelle tiene una gran influencia «moral y espiritual» en el presidente. Su popularidad es tan alta o más que la de Obama.
En el caso del francés Nicolas Sarkozy, la influencia de su famosa esposa Carla Bruni es más personal que política, ya que la ex modelo no se priva de explicar públicamente que es más de izquierdas que su marido.
Otro caso muy singular es el de la actual secretaria de Estado norteamericana y ex aspirante a la Casa Blanca, Hillary Clinton, a la que se atribuyó también gran influencia durante la presidencia de su esposo. Hillary llegó a ocuparse de la reforma del sistema de salud durante el mandato de Clinton.