La disputa de los comicios europeos se ve salpicada de polémicas internas derivadas de los frentes judicial, parlamentario, mediático, económico y hasta sanitario
24 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Formalmente hay carteles, mítines y hasta debates televisados, lo que es una buena noticia. Pero más que una campaña, lo que se vive estos días, hasta el 7 de junio, es una guerra de guerrillas en varios frentes: el judicial, el parlamentario, el mediático, el económico y, por si faltaba algo, el sanitario.
Como si las fiscalías estuvieran esperando las elecciones, ahora le piden dos años de cárcel a Carlos Fabra -el procesadísimo presidente de la Diputación de Castellón- que algo habrá hecho para estar siempre en los tribunales, aunque ni a él ni a su electorado parezca importarle; el sastre de Francisco Camps ha declarado al juez que su cliente no pagaba los trajes, en contra de lo declarado por el presidente valenciano, que asegura que sacaba el dinero de la farmacia de su esposa; se destapa en Público que la cúpula empresarial madrileña daba fondos para la campaña de Esperanza Aguirre; el PSOE de Madrid llevará este asunto ante el juez y resucita así el impresentable asunto del tamayazo, o sea, la compra de dos diputados del PSOE para impedir que un socialista presidiera la Comunidad de Madrid.
Es un frente, el judicial, en el que no habrá sentencias antes de las elecciones pero complica la vida al líder del PP, Mariano Rajoy, ajeno a todos estos escándalos. En ese frente, también estos días, una jueza acusa a políticos socialistas por el incendio de Guadalajara, en el que murieron once personas y que comenzó en una barbacoa. Pero no es comparable el aluvión de dificultades de uno y otro partido. Rajoy, además, tiene problemas para explicar por qué protege a Camps mientras se muestra inflexible en Madrid con los desmanes de colaboradores de Aguirre. Al fin y al cabo, bastantes líos de Madrid giran en torno al presunto cerebro de la red corrupta, Francisco Correa, y algunos de Valencia en torno a su filial, con nombre bien descriptivo: Orange Market.
Inoportuno
Con ese panorama, menos mal para Rajoy que el socorro le ha llegado desde frentes tan diversos como el brote de gripe porcina en un cuartel o las declaraciones de Felipe González en Barcelona admitiendo que el Gobierno -y la oposición también- podrían hacer más y mejores cosas para salir de la crisis. El ex presidente tiene por costumbre arrancar algunas campañas con intervenciones poco oportunas para su partido, como cuando anunció en Ourense su retirada de la primera línea política, hundiendo las ya escasas expectativas de Abel Caballero para presidir la Xunta.
En los mítines apenas se recuerda que el 70% de las leyes, por tanto buena parte de nuestra vida, se decide en Europa. Aquí de lo que se habla es de asuntos de la guerrilla como la gripe A en la Academia de Ingenieros de Madrid, que visitó un colegio porque nadie advirtió de lo que estaba sucediendo. Carme Chacón empurará a algún mando o será el Ministerio de Sanidad quien pague el desaguisado que Rajoy explota en los mítines.
Entre tanto, se asienta la idea de que de la propuesta de Zapatero de suprimir la desgravación por vivienda ha sido desafortunada. Y la de subvencionar la compra de vehículos la que más revuelo ha causado. De momento, Esperanza Aguirre ya ha anunciado en la Asamblea de Madrid que desafía a Zapatero con rebajas fiscales anticrisis: incrementa en un punto la deducción fiscal autonómica para la compra de vivienda nueva. A los madrileños siempre se les desgravará un 6%, diga lo que diga el Gobierno de España. Y en Cataluña, que al principio no aceptaba la decisión de subvencionar la compra de coches, se ampliará a motos y furgonetas, incluidas las que contaminen más del límite máximo propuesto por Zapatero. El caso es diferenciarse.
Fusiones
Mientras todo esto se produce en España, detrás de la cortina de humo electoral hay cajas de ahorro que aceleran sus conversaciones camino de la fusión, de Cataluña a Castilla y de Andalucía a Asturias. «Hay proyectos de fusión sensatos y otros preocupantes», ha advertido el presidente de la CECA, Juan Ramón Quintás. Si los analistas aficionados a predecir el futuro no se equivocan, el año no terminará sin cajas de ahorro y cadenas de televisión fusionadas. Todo sea por escapar de la crisis.