La operación anticorrupción dirigida por Garzón se suma al escándalo del espionaje en Madrid y complica más las cosas a los populares en vísperas de dos elecciones
08 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Los que difundían desde áreas populares que Zapatero era gafe no podían imaginar que la historia se desquitaría en sus carnes. ¿Zapatero gafe? Ganó un congreso del PSOE por una docena de votos, venció en las elecciones de 2004 inesperadamente, revalidó su victoria mejorando resultados cuatro años después y cuando la crisis internacional estalló la reedición de su victoria ya se había consumado. Se libró por semanas.
Meses después, cuando el paro crece desbocado en España, el PP se encarga de taparle las malas noticias con episodios internos de espionaje y corrupción. El debate sobre quién es el gafe no tiene ningún interés a la vista de lo que sucede, además, en vísperas electorales.
Mientras la comisión de investigación de la Asamblea de Madrid echaba a andar, sin demasiadas perspectivas de aclarar los bajos fondos de la política en la comunidad, el juez Baltasar Garzón irrumpía en la precampaña electoral con cinco detenciones de una supuesta trama de corrupción ligada a personajes relacionados con el PP. Algunos de los nombres propios de los implicados eran ilustres invitados de la boda de Alejandro Agag con Ana Aznar Botella. Incluso uno era testigo del enlace, aunque es verdad que en aquella boda los testigos fueron 25. Como suena.
Agag ya ha advertido de que él hace ya algún tiempo tomó distancias del personaje, su ex amigo, que tenía su zona de influencia preferente en los eventos del PP y en las comunidades de Madrid y Valencia. La localidad de Boadilla del Monte, a pocos kilómetros de Madrid, aparece como epicentro de algunas actuaciones. Allí sucedieron algunas cosas extrañas. Cinco meses después de que la alcaldesa del PP ganara las elecciones, en mayo del 99, su propio partido le montó una moción de censura para hacer alcalde al quinto de la lista, Arturo González Panero. Quienes le precedían fueron fulminados, entre ellos la concejala Mari Paz Etchenique. Con prudencia, la ex concejala acepta declarar a este periódico: «Mi pecado fue oponerme a un plan urbanístico en el que había cosas raras. Los tribunales nos dieron la razón meses después, pero para entonces ya nos habían echado; advertimos de los desórdenes, pero no nos hicieron caso».
Si Mariano Rajoy decidiera encargar a Dolores de Cospedal una investigación, encontraría en aquellos represaliados interesante información y la posibilidad de rehabilitar a militantes de su partido en su día arrollados por la maquinaria que ahora se investiga.
La dirección popular quedó conmocionada por las noticias del viernes, como es lógico, y la frase más repetida entre los consultados fue la de «solo nos faltaba esto». Pero de forma especial las noticias afectaron a Antonio Basagoiti y a Alberto Núñez Feijoo, candidatos el próximo 1 de marzo en el País Vasco y Galicia. Ambos llevan un par de semanas esquivando las salpicaduras informativas de los casos de espionaje interno en la comunidad que preside Esperanza Aguirre. Un dirigente del PSOE que trabaja en el equipo que prepara la intervención de sus diputados en la comisión de investigación aventura: «Nadie duda de que espiaran y seguramente compraron el material adecuado con cargo al erario público dada la impunidad que ha presidido el estilo de ocupación del poder».
El propio diputado cree que la comisión no llegará a ninguna parte, ya que el PP tiene mayoría absoluta en ella y además la preside, pero estima que el ruido que se está generando daña sensiblemente a la presidenta Esperanza Aguirre, que se presenta, con bastante razón, como «víctima de las informaciones que se están publicando».
A Núñez Feijoo todavía le ha salido en casa otro fiasco inesperado: los problemas fiscales de Luis Carrera, número uno del PP por Ourense. No obstante, la fulminante destitución del candidato refuerza la imagen de Núñez Feijoo. «Dar la cara, como demostró el estudio de Metroscopia con la comparecencia de Zapatero en Tengo una pregunta para usted, es rentable en una crisis; la ciudadanía lo aprecia y lo valora», sostiene el analista de imagen de 6W Daniel Rodríguez. Algo es algo, como consuelo, en otra semana trágica para el PP.