Carrera por ser el Obama español

Manuel Campo Vidal

ESPAÑA

Mientras la obamanía recorre Europa y medio mundo, un deseo anida en la clase política española y europea: parecerse lo más posible al presidente electo de EE.?UU.

09 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Una fiebre recorre Europa y medio mundo: la obamanía. Y un deseo anida en la clase política española y, en cierto modo, la europea: parecerse lo más posible a Obama. Es decir: adaptar su campaña y subirse al carro de la imagen y el estilo que ha conseguido un éxito electoral histórico, no tanto por los resultados como por las dificultades objetivas iniciales al tratarse de un afroamericano.

Para algunos, el triunfo de Obama obliga a rejuvenecer los carteles electorales, algo que en España ya está hecho. Salvo Calvo Sotelo, el resto de los presidentes de la democracia, González, Aznar y Zapatero, llegaron a la Moncloa con algunos años menos que los 47 actuales de Obama. Siempre se puede rejuvenecer más, claro, y proponer a Carme Chacón o a Soraya Sáenz de Santamaría para el cartel, pero no se trata de eso. Lo importante es el estilo de campaña y el mensaje. Y consta que en los aparatos del PP y del PSOE se trabaja ya en esa tarea. Y, además, observándose. En el PSOE han leído la conferencia de Esteban González Pons en el Club Siglo XXI sobre la Web 2.0., o sea el Internet participativo, y en el PP el propio González Pons admite: «Si se me apura, veo a Pepe Blanco más cerca de Obama que a Zapatero, como pretende». La afirmación coincide con lo narrado por un directivo de la Ser. «Estábamos hablando unos cuantos con Zapatero y Blanco al arrancar las primarias y allí apostó todo el mundo por Hillary Clinton, ZP incluido, salvo Blanco, que pronosticó la victoria de Obama».

La noche electoral americana, Blanco no estaba en Lugo, sino en Estados Unidos. Algunos columnistas españoles le obsequiaron con descalificaciones de «provinciano» y otras lindezas, pero en el PP se lo tomaron bastante más en serio: «Esa imagen de Blanco hablando en televisión con el Capitolio detrás tiene mucho valor».

El problema principal para acercar las campañas españolas a la americana no está en los mítines o en los debates. Está en los story telling , o sea, en las historias de los candidatos. McCain era un héroe del Vietnam, hijo de un almirante, que rechazó ser liberado porque había otros prisioneros más antiguos. Obama es hijo de blanca y negro, criado en Indonesia, pero número uno en Harvard y orador excepcional.

Siempre se puede forzar una historia, pero hay que partir de algo serio. Adolfo Suárez sí ofrecía material para trabajar. Felipe, algo menos, pero salió de la vaquería de sus padres, y Jordi Pujol era un joven médico que aguantó un consejo de guerra con admirable dignidad y pasó dos años en las cárceles franquistas. La mejor historia, sin duda, para esos fines.

Jubilados los políticos de la transición, los candidatos a presidente son opositores -Aznar es inspector de Hacienda, Rajoy registrador de la propiedad y Ruiz Gallardón fiscal- o discretos abogados como Zapatero, que poco ejerció porque fue diputado por León a los 27 años y nunca perdió el escaño. Si se apura, tendría mejor historia María Dolores de Cospedal, no por abogada del Estado, sino por madre soltera decidida, pero en su partido no les gusta que eso se diga. O Celestino Corbacho, que con 13 años emigró con un amigo desde Extremadura a Barcelona y empezó a trabajar en una obra en Hospitalet, ciudad de la que fue alcalde un cuarto de siglo después.

En el PP hay quien piensa que el triunfo de Obama descoloca a Rajoy, aunque el diputado José Luis Ayllón defendió muy bien que «comparar al PP con el Partido Republicano tiene poco sentido». Otros piensan que es la hora de Ruiz Gallardón, ya que sueña con ser el Obama español. Ya resucitarán en su caso al mordaz Joaquín Leguina, que en una campaña electoral se mofó de él diciéndole que su estampa se parecía «al negrito de la hucha del Domund», figura con una ranura en la cabeza por donde entraban las monedas.

Entretanto, Zapatero se ha salido con la suya para acudir a la reunión de Washington gracias a Sarkozy. Le dirán ahora que si la silla es francesa, pero los franceses no ceden asientos sin ganárselos. Aunque tampoco los ceden gratis. Lo importante es que España estará integrando la representación europea. Que Dios y Obama los iluminen.