Los servicios de información de la policía golpearon ayer en Navarra el corazón de la nueva cantera de ETA. Miembros de la brigada provincial detuvieron a cuatro cabecillas de Segi en la comunidad foral, una organización declarada terrorista por la Audiencia Nacional. Los acusan de coordinar buena parte de los actos de terrorismo callejero cometidos en los últimos meses.
La operación es continuación de la redada que a finales de agosto permitió a la Guardia Civil decapitar los grupos de apoyo a ETA en Navarra. Según mandos de la lucha antiterrorista, los arrestados ayer están «íntimamente relacionados» con los cinco nuevos terroristas liberados incorporados a las filas de ETA en las últimas semanas y que han pasado a engrosar la lista de los más buscados.
El operativo de ayer, coordinado por el juez de la Audiencia Nacional de Fernando Grande-Marlaska, se desató minutos después de la medianoche en los barrios pamploneses de Iturrama y Donibane y en la localidad navarra de Barañáin. Unos cuarenta agentes de la lucha antiterrorista irrumpieron de forma casi simultánea en los domicilios de los cuatro arrestados: Ibai Azkona Domínguez, Iker Aguaras Jusue, Gorka Sueskun González y Mikel Flamarike Arbiol.
Además, los funcionarios registraron el bar Ezpala y otro local relacionado con los detenidos. En los registros se hallaron publicaciones de ETA, documentación interna de las organizaciones ilegalizadas Ekin, Segi y Askatasuna y numeroso material en soporte informático. Además, se incautaron de material para acciones de terrorismo callejero como guantes de látex, bombonas de gas, un «petardo de gran potencia» y pintura para ataques a las sedes de los partidos democráticos, entre otros efectos.
En principio, las fuerzas de seguridad imputan a este grupo un ataque el pasado 1 de mayo en la céntrica calle de Mercaderes, de la capital navarra, si bien investigan su relación con otros muchos ataques y sus vínculos con los dos grupos desmantelados en varias operaciones de la Guardia Civil entre el 24 y el 31 de agosto y en los que fueron detenidos siete sospechosos, acusados de participar en una decena de ataques entre diciembre del 2007 y julio de este año.
Al margen de las imputaciones sobre actos concretos, los servicios de información de ambos cuerpos investigan las relaciones de los detenidos con los cinco liberados que ETA ha captado para su nueva ofensiva y que ya figuran en las listas de los más buscados, entre ellos Aritz Azkona, hermano de uno de los arrestados ayer, Ibai.
Según los informes de las fuerzas de seguridad, los cuatro nuevos semilleros en los que ETA habría tratado de buscar activistas para resucitar una futura estructura en Navarra se sitúan en las localidades de Barañáin, Lesaca, Berriozar y el barrio pamplonés de Iturrama (donde vivían los hermanos Azkona y Aguaras, entre otros).