Las condiciones que el portavoz del BNG en el Congreso, Francisco Jorquera, pondrá sobre la mesa cuando el jueves se reúna con Pedro Solbes son de dos clases: estrictamente económicas y compromisos que muestren la voluntad política del Gobierno con Galicia.
Las de índole presupuestaria son un «incremento significativo» de las inversiones en Galicia en cifras absolutas y que los recursos se asignen a obras como la conexión del AVE con la Meseta y el eje atlántico para que puedan acabarse en el plazo previsto. Pero también habrá exigencias políticas, como la creación de la subcomisión Gobierno central-Xunta de seguimiento de las infraestructuras gallegas, rechazada la semana pasada por la ministra de Administraciones Públicas, Elena Salgado; la transferencia de las competencias todavía pendientes; o el cumplimiento de las demandas unánimes del Parlamento gallego, como la delegación de las competencias de Tráfico y seguridad vial.
Jorquera explicó que el compromiso de mantener el próximo año la cifra del 8% de las inversiones totales en infraestructuras en Galicia, que hizo Zapatero en su reciente visita a la comunidad, es una «condición necesaria, pero no suficiente» para que el BNG respalde las cuentas públicas. Es decir, podría no ser suficiente si el gasto público en infraestructuras destinado al conjunto del Estado se contrae en los Presupuestos y ese 8% «significa a efectos prácticos una congelación de la inversión en Galicia y, por tanto, unas cantidades similares a las aprobadas en el 2007 para este año». De lo que se trata es de «mantener e incluso incrementar el ritmo inversor de los últimos ejercicios en cifras contantes y sonantes». La inversión presupuestada para este año en los Presupuestos fue de algo más de 2.000 millones y de 1.600 el año anterior.
En cuanto a la creación de la subcomisión para seguir el AVE y otras grandes obras, Jorquera no la considera una condición sine qua non, pero sí «muy importante, porque va a ser un dato muy revelador de la voluntad política del Gobierno». El respaldo del BNG dependerá, en todo caso, «de la resultante total de la negociación».