El PP exige al Gobierno que «deje de cerrar iglesias» y solucione la crisis

E. C.

ESPAÑA

IU propone aumentar los diputados a 400 y crear un fondo de votos sobrantes para atribuir los 50 nuevos escaños

09 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La reforma de las leyes de Libertad Religiosa y Electoral anunciada el miércoles por el Gobierno provocaron ayer distintas reacciones de las fuerzas políticas. El secretario general del Grupo Popular en el Congreso, José Luis Ayllón, calificó de «cortina de humo» su compromiso de avanzar en el laicismo cuyo objetivo es ocultar la crisis económica y le exigió que se centre en los problemas reales de los ciudadanos, como son la subida del paro, de los precios y de las hipotecas.

«Pedimos al Gobierno que se deje de cerrar iglesias de una vez por todas y que se dedique a solucionar los problemas más graves de los españoles», señaló. Ayllón echó en cara a la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, que planteara una reforma para lograr «un Estado más laico» en lugar de prometer «más empleo, menos impuestos y más control de la inflación desbocada». Asimismo, aseguró que replantear las relaciones Iglesia-Estado es una táctica habitual del Ejecutivo cuando hay algún problema importante. Ayer, el papa Benedicto XVI afirmó que los clérigos tienen que mantener contactos con las autoridades políticas, pero «sin dedicarse a la vida política», pues esto es solo «deber de los laicos».

Por su parte, Izquierda Unida expuso su propuesta para reformar la Ley Electoral. Consiste en elevar de 350 a 400 el número de diputados, reducir a uno el mínimo de escaños por provincia -que es de dos- y elegir los 50 nuevos representantes en una circunscripción nacional de restos. En este fondo se contabilizarían los votos con que cuentan los partidos una vez hecha la asignación de escaños. Otro cambio que propugna IU es la sustitución de la vigente ley d'Hondt por la fórmula Saint Lagüe para la asignación de escaños. Con la primera el número de votos de un partido en una circunscripción se divide por uno, dos, tres, cuatro, etc., hasta repartir todos los escaños del territorio. Con la fórmula Saint Lagüe, en la que los divisores no son sucesivos sino impares -uno, tres, cinco, siete, etc. Con esta fórmula IU-ICV hubiera obtenido 11 o 12 escaños en lugar de los dos que logró.