José Luis Rodríguez Zapatero afrontará el martes la sesión de investidura sin más apoyo que el de su propio partido. Los demás, a excepción de ERC, que ya ha asegurado que votará en contra, se debaten entre la abstención y el «no», opción por la que se decantará el PP, aunque sus líderes juegan estos días al escondite con el sentido de su voto, más por imagen que porque tengan dudas. Aunque fracasará en su primer intento, en el que necesita la mayoría absoluta para ser elegido (176 votos), no tendrá problemas para ser investido presidente en la segunda votación, en la que le basta con la mayoría simple, que conseguirá con la casi segura abstención del BNG, el PNV, Coalición Canaria e Izquierda Unida. En todo caso, repetirá como presidente con menos apoyo que el que obtuvo hace cuatro años, cuando le respaldaron 183 diputados en la primera votación.
Con esta seguridad, el Rey, tras recibir a todos los portavoces parlamentarios, comunicó al presidente del Congreso, José Bono, que ha encargado a Zapatero que intente la formación de Gobierno, lo que conseguirá el jueves o viernes de la próxima semana. El líder socialista apeló a los principios para justificar su decisión de no dejarse hipotecar por las exigencias de los nacionalistas para lograr su investidura.
Estos últimos, por su parte, intentan tensar la cuerda lo suficiente para conseguir lo máximo que puedan, pero sin que llegue a romperse la posibilidad de un acuerdo con los socialistas. Como manifestó ayer Duran i Lleida tras reunirse con José Blanco, la legislatura es muy larga y tanto ellos como los socialistas son conscientes de que tarde o temprano se necesitarán.
En parecidos términos se expresó el portavoz parlamentario del PNV, Josu Erkoreka, que parece llamado a constituirse como uno de los principales socios del PSOE, aunque es consciente de que no lo necesita para la investidura. Pese a ello, dijo tras su reunión de ayer con José Blanco que «estaré dispuesto a seguir buscando en los próximos días un acuerdo, si no de cara a la investidura, sí a la legislatura».
Aunque la mayoría seguirá en el nuevo Gobierno que formará dentro de una semana, Zapatero se despidió ayer de sus ministros en la última reunión del Gabinete. A todos les agradeció su «trabajo y comprensión» y la «labor realizada», que, dijo, se ha visto reconocida por todos los españoles con la victoria de los socialistas en las elecciones del 9 de marzo.