La precampaña para el 9 de marzo comenzó con una tormenta en el Partido Popular en la que el fichaje estrella, Manuel Pizarro, puede actuar de anticiclón
20 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El velatorio político del alcalde Ruiz-Gallardón ha sido inusitadamente breve. Oficiado por su mentor, don Manuel Fraga , lo convencieron para «reflexionar» tras el 9-M. Es decir: no dimitirá y hará campaña, si se le pide. Por tanto, se inició el velatorio, pero se suspendió el entierro. No hay que dar nunca por muerto a Ruiz-Gallardón.
Los socialistas aseguran que son 125.000 simpatizantes del PP los que han expresado su disgusto por esta exclusión en diversas webs - marianorecapacita. es y otras- y confían en que su voto termine en la abstención o en papeleta blanca. Pero nadie puede, con una mínima solvencia, pronosticar ni la dimensión del daño, ni el destino final de esos votos.
Otra cosa es que la reunión del pasado martes entre Rajoy , Esperanza Aguirre , Ruiz-Gallardón y Acebes merezca incorporarse a los manuales en la sección Cómo no debe conducirse una crisis política. Hubiera sido más sencillo decirle al alcalde que no se contaría con él en verano después de que, en una entrevista en RNE, se postulara como candidato e insinuara sus pretensiones presidenciales con este verso de Luis Cernuda : «Creo en mí mismo porque seré todas las cosas que amo».
Pero ni él, ni el poeta, tuvieron en cuenta que Esperanza Aguirre no está para poesía. Planteó a Rajoy que dimitiría como presidenta de la Comunidad para presentarse a diputada, con lo que ambos dejaron ver que no confiaban en las expectativas de Rajoy para llegar a la Presidencia. «Esto no se me hace a dos meses de las elecciones», dijo, con toda razón, el presidente del PP. En su propio entorno se estima, no obstante, que su afición a dejar que el tiempo resuelva las cosas sin implicarse le ha jugado una mala pasada. «Mariano no se moja ni lloviendo», dice un alto dirigente popular. En este caso, su imagen salió poco fortalecida del aguacero político.
Privatizar Rumasa
Pero durante el velatorio de uno, se bautizó como militante del PP y candidato a otro, Manuel Pizarro , quien confirmó ante los suyos el viernes lo que ya se sabía: «Desde hace tiempo soy uno de los vuestros». El PSOE lo descalifica porque es un «hombre rico, oportunista y de la derecha radical». Es rico, pero su fortuna se hizo de forma lícita. Es oportuno, que no oportunista y, quienes lo conocemos, podemos certificar que es mucho más dialogante que intransigente. Abogado del Estado turolense, hijo de farmacéutico y nieto de general de la Guardia Civil, fue subdirector general de Patrimonio del Estado y le tocó privatizar Rumasa, por lo que no es ajeno al mundo político.
Otra cosa es cómo resolvería sus incompatibilidades en asuntos energéticos, bancarios y de telecomunicaciones, si llegara a ser vicepresidente económico de Rajoy, por sus anteriores cargos en Endesa, Ibercaja, Bolsa de Madrid y Telefónica. «Pues que Mariano lo nombre ministro de Justicia, o de Justicia e Interior, como Belloch », manifiesta un alto directivo bancario satisfecho por esta incorporación.
Sin duda, en ese esprint final hacia el 9 de marzo, meter en la carrera a Pizarro aumenta las posibilidades de Mariano de quedar por delante de Zapatero . El presidente confía, sin embargo, en su victoria que, en caso de no producirse, lo colocaría junto a Leopoldo Calvo Sotelo en el grupo de los presidentes de la democracia que no consiguieron la reelección. Suárez ganó en 1977 y 1979. González en 1982, 1986, 1989 y 1993, y Aznar en 1996 y en el 2000.
El análisis de las previsiones por comunidades y provincias revela ante todo un aumento importante de la tensión en esta precampaña, lo que favorecerá la participación, aunque la clave estará, además, en si el electorado hace responsable al actual Gobierno del encarecimiento de los precios y de las hipotecas. Las cosas están menos bien que hace un año, pero no son una catástrofe, ni hay recesión, insisten los socialistas, tradicionalmente con problemas para explicar sus mensajes.
Aún así, esperan retener su ventaja en Andalucía -donde las encuestas avisan del ascenso del PP- con Pérez Rubalcaba en Cádiz como candidato estrella regional. Subir en Toledo un diputado con Bono , mantenerse en Cataluña a pesar del vía crucis del AVE y recuperar algo en Valencia con la vicepresidenta De la Vega . El efecto Pizarro puede notarse en Aragón y en Madrid para compensar los votos disgustados por el gallardonazo, aunque los populares saben además que progresarán en Cataluña, a costa de Esquerra y poco más pueden hacerlo en Murcia, Alicante y Castilla y León, donde ya disponen de ventaja apreciable. De nuevo, las provincias pequeñas con tres diputados son determinantes. Siempre gobierna el que gana dos a uno. Por eso la batalla es puerta a puerta.