Las mitras no se ponen de acuerdo

La polémica entre el sector más conservador de la jerarquía católica española y el Gobierno vuelve a avivar las diferencias en el seno de la Conferencia Episcopal


«¡Ah, no, no, no...! ¡Yo prefiero no decir nada...! ¿Cómo voy a meterme en eso?». Quien hablaba así en la noche del viernes, pidiendo confidencialidad hasta para la alusión a su silencio (al silencio que él mantiene en público, entiéndase), es uno de los más influyentes miembros de la Conferencia Episcopal Española. Un prelado que, como la mayoría de los obispos y arzobispos españoles -tampoco él es cardenal, aunque en el futuro podría serlo- prefiere mantenerse al margen de la polémica desatada a raíz del acto encabezado en Madrid, el pasado domingo, por los purpurados García-Gasco, Cañizares y Rouco Varela. Un silencio, en fin, que en el caso que nos ocupa no tendría mayor trascendencia... si no fuese porque se trata de un destacadísimo miembro del ala más conservadora del episcopado. Del mismo sector, en efecto, que ahora aparece claramente enfrentado al Gobierno.

Las declaraciones en las que Ricardo Blázquez pide al episcopado español que no culpe ni a derechas ni a izquierdas de sus problemas pastorales tienen un significado que va mucho más allá de lo que en principio parece. Blázquez, obispo de Bilbao y presidente de los obispos españoles, está a punto de finalizar un mandato en el que se ha visto obligado a hacer mil y un equilibrios entre el sector más conservador -y también más ruidoso- de los mitrados y el grupo de prelados que lo respaldan a él: el formado por los que callan casi siempre.

«Aquí en público no quiere hablar casi nadie -explicaba ayer una fuente muy próxima a la cúpula de la Iglesia española, pidiendo también la misma confidencialidad- porque un cardenal pesa mucho, aunque después en la Conferencia Episcopal los que se están enfrentando al Gobierno tengan menos peso del que parece. Hoy son muchos los obispos que creen que con el Gobierno hay que buscar el entendimiento. Porque al principio de la legislatura sí que hubo una tensión muy grande [con el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero], pero esa situación ya estaba superada ahora, sobre todo después de las conversaciones entre la Secretaría de Estado [del Vaticano] y la vicepresidenta [del Gobierno español]».

«El problema -añadía esta misma fuente, una de las figuras de mayor prestigio intelectual de la Iglesia en España- está en que en el sector más tolerante de la Conferencia Episcopal falta liderazgo, pero desde luego lo que puedes escribir es que la mayoría de la Iglesia española no está en la línea del enfrentamiento, que además lleva por un camino muy peligroso, porque hace olvidar que la Iglesia tiene que estar en diálogo con la modernidad y que dirige su propuesta de ideal evangélico a quienes quieran seguirla, pero que no puede imponerla a toda la sociedad».

Las elecciones de la Conferencia Episcopal, previstas para el mes de marzo, «podrían retrasarse», señala la misma fuente. Entonces ya habrán sido ordenados obispos, de Lugo y auxiliar de Madrid, respectivamente, Alfonso Carrasco Rouco y Juan Antonio Martínez Camino.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos

Las mitras no se ponen de acuerdo