El presidente confía en la remontada

Manuel Campo Vidal

ESPAÑA

09 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

Aún queda mucha liga, política al menos, porque la de fútbol agoniza. La celebración de las elecciones municipales y autonómicas del 27 de mayo y la declaración del fin de la tregua por ETA alimentaron las voces reclamando elecciones generales ahora mismo. Incluso se expandió el rumor de que la fecha elegida era el 28 de octubre, fecha mítica, justo veinticinco años después de que Felipe González arrasara con 202 diputados y enterrara la UCD. Lo más llamativo, para dar cuerpo a ese rumor, es que el Gobierno español le habría adelantado la fecha al Vaticano. «Es el primer lugar al que se me ocurriría ir a comunicar la decisión de adelantar elecciones, ciertamente», ironizó Zapatero . Pero tuvo que ser Felipe González el que advirtiera: «¿Cómo se le ocurre a alguien pedir elecciones anticipadas porque ETA ha roto la tregua? ¡Eso es concederle a ETA el poder de mando en la agenda política de este país!» ETA ha roto la tregua -ya lo hizo y sin avisar el 28 de diciembre- como siempre que la ha declarado. Cuarenta años de actividad terrorista, tantos como de dictadura, no se acaban fácilmente. Zapatero lo ha intentado, como Aznar , Felipe, Calvo Sotelo y Suárez . Rafael Vera , por ejemplo, comenta a La Voz que «González no tenía fe alguna en las conversaciones de Argel y que autorizó el viaje la noche anterior sin esperar nada». Aznar lo veía mejor y por eso hizo tantos gestos hacia ETA -acercamiento de presos, indultos-, pero dio igual. Zapatero es el que más se entusiasmó, hasta el punto de inquietar a los suyos. Quizá porque en sus primeros dos años, su ministro del Interior, Alonso , practicó el mayor número de detenciones de etarras que se recuerda y porque la situación internacional le favorecía. Pero con todo eso y más, ETA no se inmuta. Mejor hubiera sido ceder el protagonismo del proceso a Ramón Jáuregui , por ejemplo. Hubo días que daba apuro ver el cruce de declaraciones entre el presidente del Gobierno y Otegi . Mejor hubiera sido algo más de prudencia. Pero no hay que engañarse: el resultado hubiera sido el mismo, salvo para el desgaste de ZP. ETA quiere Navarra anexionada al País Vasco y eso no será posible, independientemente de que alguien estuviera dispuesto a firmarlo, sencillamente porque los navarros no quieren. Léanse los resultados del otro día bien: los que pretenden eso son la minoría de ANV. Los de Nafarroa Bai, no quieren a ETA, y si la temen tanto es porque algunos, como Patxi Zabaleta , anduvieron por Herri Batasuna y tuvieron el coraje de marcharse. Viaje concluido Estamos ante ETA como siempre estuvimos. Tienen capacidad para atentar y sin duda lo harán. «A lo sumo podemos aspirar a que se quede reducida a una especie de Grapo, un grupúsculo, pero siempre estará ahí», señala un alto mando ya retirado de los servicios secretos españoles que conoce bien a la banda. El presidente ha hecho bien en intentarlo, y hasta se le podrían pedir responsabilidades por no haberlo hecho, pero las cartas están claras y el viaje concluido. Lo interesante ahora para los socialistas es que desaparece un factor de desgaste tremendo que, bien manejado por el PP, les ha dado serios disgustos. Pero es curioso: esa política del PP le ha dado peores resultados en el País Vasco y en Navarra, seguramente porque la gente no quiere que le arruinen la esperanza a base de declaraciones altisonantes. Los socialistas no adelantarán elecciones a pesar de la subida del tipo de interés en las hipotecas, que en las familias pesa más que el último comunicado de ETA. Confían en recuperar posiciones. Ese empate técnico anunciado por las encuestas, que el entorno de Rajoy lee como victoria segura, equivale a una ruleta rusa. Después queda el comodín de los pactos y todos se afanan por conseguirlo. Rajoy corteja a los nacionalistas catalanes de Convergencia. Los nacionalistas vascos del PNV cortejan a Rajoy. Los socialistas quieren arreglar las cosas con Coalición Canaria y buscan un Gobierno compartido. ZP necesita ese tiempo para remontar y por eso apurará la legislatura. Fue Zaplana el que pronosticó que no duraría un año, y después que no acabaría el segundo. En realidad, casi podría deducirse de ese frenesí que para algunos esta legislatura no debiera haber existido nunca. Por eso tanta prisa en liquidarla.