Primeras repatriaciones de los inmigrantes indios del «Marine I» hacinados en Nuadibú
ESPAÑA
«Tener a casi trescientas personas metidas en un hangar durante 16 días no es la situación idónea». Las organizaciones humanitarias han lanzado nuevas quejas sobre las duras condiciones en las que se encuentran los inmigrantes que viajaban en el Marine I , interceptado a principios de este mes por un barco español y cuyos ocupantes desembarcaron el día 11 en Mauritania. Los sin papeles permanecen encerrados en una nave del puerto de Nuadibú, a la espera de ser identificados y de la firma de acuerdos que faciliten sus repatriaciones. «No pueden salir del recinto, ni a que les dé el sol», relataba ayer a La Voz de Galicia una de las responsables de la Cruz Roja en la zona, que se encarga de visitar diariamente a los centenares de retenidos (la mayoría asiáticos) para atender sus necesidades básicas, como la ropa y la alimentación. «Les facilitamos tres comidas diarias y hasta el momento les hemos dado un par de mudas a cada uno», detalla Olga Martín. Los principales problemas del hacinamiento son de higiene: «Hay baños y duchas, pero desde luego no son suficientes para toda esa gente. Las instalaciones no están preparadas». Quince días de encierro Los inmigrantes llevan quince días en esta situación y algunos han empezado a desistir de su intento de llegar a Europa. Según fuentes humanitarias, ayer se habrían producido las primeras repatriaciones (que unos cifran en 16 y otros en 18) de ciudadanos indios, después de que se acogieran a la posibilidad del retorno voluntario a su país de origen. Este sistema permite eludir las reticencias del Gobierno de la India para aceptar a la mayoría de las personas retenidas, dada la dificultad para probar su país de procedencia. Los ministerios de Interior y de Exteriores de España se negaron ayer a confirmar las repatriaciones y se remitieron a su política de hechos consumados. «En otras ocasiones en que hemos adelantado las devoluciones, los gobiernos de sus países de origen han dado marcha atrás, así que sólo confirmaremos los retornos cuando estos se hayan hecho efectivos», afirmaron. Además de los cerca de trescientos retenidos -vigilados permanentemente por militares mauritanos fuertemente armados-, los policías españoles desplazados a la zona para las identificaciones tampoco están en una situación idónea. «El trabajo es complicado y cada tres días, como máximo, hay que relevarlos», explican desde el Sindicato Unificado de Policía. Al SUP también le llama la atención la situación de los inmigrantes: «Si en España se les hubiera tratado así, tendríamos un lío monumental».