11-M y ETA, fin de la conexión

Julio Á. Fariñas REDACCIÓN

ESPAÑA

J. L. PINO

La fiscalía desmonta una teoría sobre los atentados Las investigaciones sólo detectaron indicios de relaciones interpersonales puntuales y el uso por presos islamistas de publicaciones aberzales como manteles en las celdas

05 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Relacionar a la organización terrorista ETA con el brutal atentado del 11 de marzo del 2004 fue una obsesión permanente de algunos políticos de la derecha de este país y de medios de comunicación afines casi desde el mismo día de la masacre. Las primeras comparecencias de los responsables del Ministerio del Interior ante los medios de comunicación apuntaban en esa línea, pero los expertos policiales en la lucha antiterrorista no le daban excesiva credibilidad a esa hipótesis, sin que por ello se atreviesen a rechazarla de plano. «Esto huele a moro que apesta», comentaba al día siguiente en privado y en tono coloquial un veterano comisario con muchas horas de vuelo en la lucha contra el terrorismo etarra y al que le tocó muy de cerca el atentado. Con los ríos de tinta que hizo correr esa supuesta implicación de ETA en la voladura de los trenes de Madrid, a la fiscalía no le quedaba más remedio que abordar el tema y por eso dedica el último de los cuatro apartados en que se divide su escrito de acusación a analizar las investigaciones practicadas al respecto en el sumario bajo las dirección del juez instructor. Dichas investigaciones, según fuentes conocedoras de éstas, «lejos de aportar datos o indicios que confirmaran semejante hipótesis, arrojaron ya desde los momentos inmediatamente posteriores al atentado múltiples evidencias incriminatorias que vinculaban la acción criminal con el terrorismo internacional yihadista y particularmente con un grupo de islamistas radicales afincados en España, algunos de ellos integrantes del Grupo Islámico Combatiente Marroquí». Sin vínculos Las investigaciones practicadas por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado durante las siguientes semanas consolidaron la atribución del atentado a una célula terrorista islamista, y permitieron descartar definitivamente cualquier relación con otras organizaciones terroristas. Informes elaborados por la Unidad Central de Inteligencia de la Policía y el Servicio de Información de la Guardia Civil obrantes en el sumario coinciden en concluir que no existía ningún tipo de vinculación, relación o contactos -operativos o no- entre la organización terrorista ETA o alguno de sus miembros y organizaciones terroristas islamistas o algunos de sus miembros, incluyendo campos de entrenamiento o adiestramiento, redes de financiación o aprovisionamiento de material, etcétera. Precisan dichos informes que si bien consta que, al parecer, en poder de alguno de los imputados en el sumario de la operación Nova, se encontraron las direcciones de varios presos de ETA, se comprobó que no ha existido una relación de correspondencia entre ambos grupos. Sí es cierto, según las investigaciones obrantes en dicho sumario que en las prisiones de Zaragoza y Córdoba aparecieron en las celdas de algunos presos islamistas ejemplares de los diarios Gara y Berria , algunos incluso de fechas muy recientes, pero los aludidos informes aclaran que los internos «los usaban como manteles».