«Quiero que se muera en la cárcel»

Julio Á. Fariñas REDACCIÓN

ESPAÑA

ECHAVARRI

La memoria de Jose María Múgica, que hace diez años presenció el asesinato de su padre a manos de Txapote, puso nervioso al pistolero, para quien el fiscal pide 72 años de cárcel.

20 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?a sala blindada de la Audiencia Nacional acogió ayer el juicio contra uno de los asesinos del dirigente socialista vasco Fernando Múgica Herzog. No cabe en este caso la coletilla de presuntos porque ellos no se molestaron en negar ser los autores y porque hay dos testigos directos. Dentro de la pecera -así llaman a la jaula de cristal desde la que siguen el juicio los presos especialmente peligrosos y violentos- estaba Francisco Javier García Gaztelu, Txapote , quien dentro de escasas semanas sumará otros 72 años de cárcel a los 50 que ya tiene en su haber por el secuestro y posterior asesinato del concejal de Ermua Miguel Ángel Blanco. Fuera, entre el público, estaban la viuda y los hijos de Fernando Múgica y numerosos dirigentes socialistas vascos, así como familiares de otras víctimas, encabezados por Maite Pagazaurtundua. Como acusador actuó Javier Zaragoza, que se puso por primera vez la toga desde que asumió la jefatura de la fiscalía de la Audiencia Nacional hace un par de meses. Hoy no va a tener problemas para convencer al tribunal de la culpabilidad del acusado, máxime después de haber interrogado a uno de los hijos de la víctima, José María, quien afirmó que el «reconocimiento» de los asesinos de su padre es «inequívoco e imborrable». De Txapote dijo: «Sin duda, este es el asesino, quiero que muera en la cárcel». Por si no fuera suficiente, el propietario de uno de los coches que utilizaron los asesinos en su huida reconoció al acusado como la persona que le arrebató el coche a punta de subfusil. Txapote estuvo ayer menos agresivo y desafiante que en el juicio por el asesinato de Miguel Ángel Blanco. Sus paseos por la pecera y su negativa a declarar eran una muestra del nerviosismo del terrorista, llamado a convertirse en una patata caliente para el Gobierno si prospera el proceso de paz. Precisamente, la familia de Múgica aprovechó ayer el eco mediático del juicio para hacer un llamamiento a la cordura y al entendimiento entre los dos grandes partidos, PSOE y PP. En la rueda de prensa posterior a la vista, la viuda del dirigente socialista, María del Carmen Heras, y sus hijos defendieron, además, que «no hay absolutamente nada de qué hablar con los terroristas», y criticaron la reunión del pasado día 6 con Batasuna.