«Me gusta experimentar, ¿por qué no una pandeirada con jazz?»

Natalia Bore LA VOZ | MADRID

ESPAÑA

RAQUEL P. VIECO

Entrevista | Manuel Amor Vázquez Abandonó su Viveiro natal con apenas 16 años para formar parte de los músicos del Berlín Circus, que marcó el inicio de una vida dedicada al violín, la flauta y el saxo

05 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

En las orillas del Landro, en el Viveiro que le vio nacer, el apellido Amor está unido indisolublemente a la música. Nieto e hijo de músicos, Manuel Amor, que echó sus raíces viajeras en Madrid en 1965, continúa fiel a esa tradición del pentagrama. «Tengo 58 años, pero cuando me subo a un escenario, con un saxo o un violín, siento que sólo tengo 17», explica. Y es que entre acordes y compases ha tejido una biografía que arranca con las obligadas dos horas de música diarias, impartidas por su padre, y que culmina con su último proyecto: un grupo folk llamado Lenda Celta. Su primer disco ya está en la calle y a Manuel Amor le sobran proyectos. Escribir una sinfonía está entre ellos. -¿Considera exagerado decir que su relación con la música le viene desde la cuna? -Es la tradición familiar: los ocho hermanos de mi padre, todos, sin excepción, fueron músicos. Mi padre fue director de las bandas municipales de Cuntis y de Viveiro, y en la posguerra dirigió los coros Rosalía de Castro, hoy desaparecidos. Esa misma tradición se mantuvo conmigo y mis hermanos. Yo cursé música en el conservatorio antiguo de Cuatro Caminos, en A Coruña. -Además de las enseñanzas de su padre, supongo... -Pues sí. Él nos daba media hora para merendar, y después dos horas de música. Sin movernos. -¿Y cómo se marchó de Viveiro? -Salí de Viveiro en 1965, con el circo del padre de Ángel Cristo. Conseguimos un contrato en la orquesta del Berlín Circus. Y ahí comenzó mi peregrinaje. Antes de hacer la mili estuve trabajando por diversos cabarets en París, Alemania y Marruecos. Luego seguí alternando mis estudios de música en Madrid, donde tuve profesores fantásticos, como Pedro Iturralde para el saxo, de violín a Pedro León, a Corvino y Hermes Kriales también, o al padre Masó en armonía, en el Real Conservatorio de Música primero y en el de Amaniel después. -¿La música ha sido siempre su actividad profesional? -Sí. Tanto es así, que cuando hice la mili, en el Sáhara, podríamos decir que ni la hice, pues cuando llegué con mis instrumentos, los oficiales me pidieron que hiciera un grupo para entretenerlos. Así que me pasé la mili tocando. -¿Qué es lo que más le atrae de su actividad como músico? -Especialmente me gusta experimentar, Soy músico y me gusta la buena música, pero también el folk, la música gallega, que es la que he grabado en el primer disco de Lenda Celta. Apuesto por el mestizaje. ¿Por qué no fusionar una pandeirada con el jazz? Es atractivo, nosotros lo hacemos.