Esquerra saca a la calle a miles de catalanes en su pulso con el PSC

Paco Soto BARCELONA

ESPAÑA

GUSTAU NACARINO

Los líderes de ERC, Carod-Rovira y Joan Puigcercós, encabezaron la concentración La marcha recibió el apoyo de más de 500 entidades y colectivos cívicos y culturales

18 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Miles de personas -un millón, según los organizadores, y 75.000, según la Guardia Urbana- salieron a la calle ayer para defender que Cataluña es una nación y exigir el derecho de autodeterminación. Bajo el lema « Som una nació i tenim dret de decidir» (Somos una nación y tenemos derecho a decidir), la marcha, convocada por la Plataforma Pel Dret de Decidir (Por el Derecho a Decidir), recibió el apoyo de más de 500 entidades y colectivos cívicos, culturales y artísticos, 32 ayuntamientos y de ERC y Esquerra Unida i Alternativa (EUiA, el socio menor de ICV) como únicos partidos parlamentarios. Aunque el protagonismo de la organización de la manifestación fue dejado en manos de los colectivos no partidistas, los militantes de ERC desempeñaron un papel muy activo durante el transcurso del acto reivindicativo. La mayoría de los dirigentes del partido republicano, con Josep Lluís Carod-Rovira y Joan Puigcercós en cabeza, y casi todos sus consejeros en el Gobierno del tripartito, así como diputados autonómicos y alcaldes, acapararon la atención de los medios de comunicación. La manifestación, en la que participaron personas de todas las edades y condiciones sociales, inició su andadura por la Gran Vía de Barcelona, que se convirtió en un mar de señeras (banderas catalanas). Fiesta y reivindicación Los manifestantes, a los que también se unieron militantes de grupos nacionalistas e independentistas de diversos territorios de países europeos y personalidades de la vida pública vasca, como el ex director del diario Egunkaria , Martxelo Otamendi, desfilaron durante más de una hora en un ambiente festivo y pacífico y marcadamente reivindicativo. Una gran pancarta con el lema de la manifestación, que llevaban personalidades del mundo cívico, cultural y literario, abría la marcha, junto a una bandera catalana de grandes dimensiones. Algunos transeúntes aplaudían a los manifestantes, mientras que muchos balcones de edificios de la Gran Vía se iban llenando de señeras. La música también se dio cita en la marcha, y miles de personas corearon al unísono viejas canciones catalanas de la transición como l¿Estaca, de Llúis Llach, y Al vent , del valenciano Raimon, mientras las cintas de rock catalán alegraban a los más jóvenes. Por los altavoces de las furgonetas de la organización también se podían oír un discurso grabado del rey Juan Carlos negando que el castellano hubiera sido una lengua de imposición en el mundo, y unas declaraciones de Mariano Rajoy. La respuesta de los manifestantes fue prácticamente unánime: abucheos, pitidos y burla. El acto reivindicativo acabó en la plaza de Cataluña con la lectura de un manifiesto a cargo de dos de los portavoces de la plataforma organizadora. El texto hizo una encendida defensa del derecho de los catalanes a decidir libremente su futuro.