Sueños americanos, antojos del chef

Joaquín Merino MADRID

ESPAÑA

Crítica | Gastronomía COMER EN ESPAÑA: Mandalay, etc. Las Navidades generan convocatorias y novedades en las mesas madrileñas y no sé si tendré tiempo de comérmelas todas: seguiremos informando mientras el cuerpo aguante

01 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Siguen las inauguraciones de restaurantes y similares como si tal cosa mientras muchos de los establecimientos preexistentes presentan innovaciones mil, colean los fastos el Día de Acción de Gracias y por doquier escuchamos cantos de sirena invitándonos a probarles anticipadamente sus cenonas de Nochevieja; y más: anteanoche, sin ir más lejos, servidor tenía que asistir a la entrega de los Premios Júbilo, la subasta benéfica de los Capones de Cascajares, la presentación de El poema de Tobías desangelado , nuevo libro de Antonio Gala y el cóctel de Ferrán Adriá para mostrarnos su nueva colección de objetos de cocina. Y lo malo es que uno no ha adquirido todavía el don de la ubicuidad. Mandalay. - Pero, bueno, a lo que íbamos: el Casino Gran Madrid (Autovía A-6, Torrelodones, Madrid, tno. 900 900 810) abrirá este restaurante, los sábados por la noche y a partir de ahora, convirtiéndolo en una pura evocación del American Dream (el Sueño Americano), ahora que el American Dream está tan deteriorado incluso en su patria. Nos trasladaremos por el túnel del tiempo a los años cuarenta y cincuenta, habrá una big band de 13 profesores toca que te toca para que los comensales muevan el solomillo, a lo largo de toda la velada, amén de comérselo durante la cena, y nos encaramaremos con la imaginación a los pisos altos de los rascacielos de Manhattan, sugerencia que no deja de preocuparnos, con la que está cayendo y, sobre todo, la que cayó. De la cocina de Mandalay llegan noticias tranquilizadoras, menos mal: Pedro Olmedo, un buen chef, regirá los fogones, y mi buen amigo Jorge Ortiz-Vivanco lleva la dirección del departamento de hostelería. Hay en el restaurante bailón un menú, al precio cerrado de 60 euros, y el comensal podrá elegir entre seis entradas, con larguísimos apellidos que imposibilitan su enumeración, cinco pescados, cinco carnes y el mismo número de postres. El precio del menú incluye el del vino, el agua, el IVA y la entrada al Casino. No me digan que les parece caro porque me da un telele. El Patio de Leo.- Este restaurante de la calle Agastia (nº 22, zona de la Ciudad Lineal, tno. 915 196 740), abierto hace casi un año, ofrece ahora como novedad para las cuchipandas navideñas dos esquemas que se ha sacado de la manga el imaginativo Alfonso Castellano, su chef. Se trata de la «cocina de antojo» y el «menú capricho», indicadísimos ambos para señoras embarazadas, ya se sabe como son. El primero incluye el gallo Pedro con vainas y mejillones, o el lomo de cordero en leche con trigo Indiana y frutas, platos paradigmáticos de la casa (es que resulta que el tal antojo es del chef, no del comensal) y el «capricho», más barato, puede degustarse en la barra del primer piso a un precio cerrado de 20 euros, e incluye vino y café. Existen también dos menús degustación, uno a 48 euros y el otro a 30, y una buena carta de vinos, al mando de Ana Castellano con 189 referencias.