El Gobierno central ignoró ayer el ultimátum de 48 horas que la vicelendakari, Idoia Zenarruzabeitia, dio a José Luis Rodríguez Zapatero para pactar los pagos en concepto de Cupo y en el que ambas administraciones mantienen unas diferencias por valor de 42,7 millones de euros por unos gastos sanitarios. En contra de la versión del Ejecutivo de Vitoria, la vicepresidenta primera insistió en que los problemas están «casi» resueltos a falta de cerrar algunos flecos. El silencio que se empeñó en mantener el lendakari Juan José Ibarretxe tras su reunión con Rodríguez Zapatero amenaza con enturbiar un encuentro que, según La Moncloa, salió «muy bien», y, según el Gobierno vasco, se desarrolló «en un clima de normalidad». El jefe del Ejecutivo de Vitoria explicó que su mutismo responde a que «la discreción es un acompañante indispensable» para alcanzar soluciones. Esa discreción trajo unas diferencias de interpretación sobre las conclusiones de la reunión del pasado miércoles que se acentuaron ayer. Zenarruzabeitia contradijo al Ejecutivo central al negar que Rodríguez Zapatero y Juan José Ibarretxe hubieran conseguido acabar con los principales contenciosos entre los dos gobiernos, en contra de la versión que proporcionaron los portavoces del Gobierno central. Sin acuerdo La vicelendakari subrayó que no hay «ningún acuerdo» sobre el Cupo, la ampliación de la Ertzaintza o los gastos generados por la catástrofe del Prestige, y emplazó al gabinete socialista a ofrecer un compromiso que permita resolver estos asuntos tal y como prometió. Advirtió, además, de que si en la Conferencia de Presidentes de mañana «no se reconoce el derecho de Euskadi a participar en las aportaciones extraordinarias del Estado en materia de Sanidad o en el sistema del concierto», el lendakari se opondrá a la propuesta gubernamental. El tono y el fondo del discurso mantenido por la número dos del Gobierno vasco contrastó con el de la vicepresidenta primera del Ejecutivo, María Teresa Fernández de la Vega, quien consideró que la reunión entre los dos presidentes fue «muy bien» y permitió desbloquear los principales conflictos. La portavoz gubernamental explicó que en la entrevista se produjo una «aproximación política» sobre los principales problemas, que consideró que están «casi» resueltos. Fernández de la Vega dio por «completamente cerrado» el acuerdo sobre el coste de la crisis del Prestige-Gobierno vasco, y consideró que en el Cupo y en la ampliación de 500 efectivos para la policía autonómica «casi» hubo un pacto político y sólo falta tomar determinadas decisiones «técnicas» en las comisiones mixtas. El consenso está pendiente de que las dos administraciones fijen los criterios de las aportaciones del País Vasco a la Hacienda central.