El PSOE condiciona el progreso de Galicia al sí en el referéndum

ESPAÑA

JOSÉ PARDO

Blanco hace un llamamiento contra la abstención «para dar una lección en Europa» Touriño compara el 20-F con el voto del estatuto y dice que el no es una «cegueira»

04 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

«En este referéndum no gana el PSOE, ganará o perderá España». La cita la firma José Blanco, secretario de Organización con el que ayer estrenaron en Ferrol la campaña por el sí los socialistas gallegos. El número 2 del partido olvidó en esta ocasión el adjetivo grueso tal vez porque, como apuntó él mismo, en la consulta el PSOE «no tiene adversario». Lo dijo antes de felicitar al PP por su respaldo al tratado, constitución que, dijo, «es más importante que Rajoy y que Zapatero». Olvidada la dialéctica para citas electorales de mayor enjundia, Blanco sacó la vertiente más didáctica para explicar al publico (llenaba el centro cultural Torrente Ballester) los motivos para marcar el sí en la papeleta dentro de tres domingos. El más importante, el que citó en primer lugar, porque «el progreso de Galicia dependerá de ese sí a Europa». Y concretó: ni habrá AVE ni Plan Estratégico de Infraestructuras de Transporte (PEIT) sin esa Europa. Y aún dio otra explicación, aunque en este caso para justificar la razón por la que España será el primer país que lleve la Constitución ante los ciudanos: «Estamos cansados de ser siempre los últimos». Y enfatizó que el plebiscito ha de ser «una lección» para la UE. Fue puntual Blanco. No así Emilio Pérez Touriño. El presidenciable socialista llegó veinte minutos tarde, pero sabiendo que sería él quien cerraría el mitin, convertido en gran activo del PSdeG en plena precampaña ante el posible asalto a la Xunta en los comicios gallegos; de hecho fue citado hasta el cuatro ocasiones como futuro presidente. Pero era día para hablar de Europa y de movilización en la cuna de Pablo Iglesias. Y arrancó el secretario xeral del PSdeG comparando, por importante, la cita del 20-F con la del Estatuto de Autonomía (1980). Touriño reiteró la idea de que no parece haber rival delante para apoyar el tratado. Pero no dejó escapar un fantasma: la abstención. Y también, aunque sin mentarlo, marcó diferencias con el BNG: «É unha cegueira dicir non». «Galicia non se pode renovar nin construir desde a confrontación con España ou con Europa».