Una de James Bond en el Peñón

Genaro Morán REDACCIÓN

ESPAÑA

JOSÉ LUIS ROCA

El jefe de las fuerzas armadas en Gibraltar aparece muerto en su piscina después de ser reclamado por Londres para acudir a declarar por un caso de pederastia

10 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?os habitantes de Gibraltar viven desde el sábado pasado estupefactos ante un suceso que podría ser argumento de la próxima entrega de la saga de James Bond. El comandante jefe de las fuerzas británicas en Gibraltar, David White, apareció muerto de madrugada en el fondo de su piscina, situada en la lujosa vivienda oficial que ocupaba en el barrio del Monte Barbary. Según el inspector jefe Eddie Yome, de la Policía del Peñón, el cuerpo del comandante fue encontrado por su asistente militar. La prensa inglesa dio ayer nuevos detalles que podrían ayudar a aclarar los hechos. Según varios diarios británicos, el comandante de la Armada Real acababa de ser relevado de su cargo y era esperado en Londres para comparecer en el marco de una investigación que trataba de probar sus prácticas pederastas. De inmediato, el Ministerio británico de Defensa negó que White hubiera sido relevado de sus funciones, pero confirmó que «era objeto de una investigación de la policía militar», según declaró un portavoz del departamento. Según el rotativo The Sun , «unos investigadores habían interrogado recientemente a David White acerca de la posesión desde hace meses de cientos de fotografías de niños con carácter pornográfico». El militar británico había sido arrestado antes de la pasada Navidad, pero puesto después en libertad a la espera de más investigaciones, según el citado diario sensacionalista, que asegura que la decisión de retirarlo del Peñón fue tomada por el jefe de Estado Mayor, Michael Walker. Situación insostenible «Como todo el mundo es inocente mientras no se demuestre que es culpable, intentábamos dar el beneficio de la duda al comandante White -declaró a The Sun una fuente anónima de la Marina británica-. Pero con las informaciones que nos habían llegado la semana pasada de los investigadores, su posición se había vuelto insostenible». «Es trágico que aparentemente haya decidido suicidarse, pero no resulta sorprendente», declaró la esta misma fuente al diario londinense. El Ministerio de Defensa declinó confirmar la tesis del suicidio: «Compete al coronel encargado de dirigir la investigación», afirmó una fuente oficial. El comisario de la policía gibraltareña fue un poco más allá, pero sin confirmar ningún extremo: «No sospechamos de ningún acto criminal -declaró Eddie Yome-. No se trata, evidentemente, de una muerte natural, pero debemos esperar los resultados de la autopsia». El director del Gibraltar Chronicle , Dominique Searle, considera muy probable la hipótesis del suicidio, y confirma la verosimilitud de los rumores que vinculan a White con prácticas pederastas. En opinión de Searle, editor del diario que destapó la muerte del comandante, ahora sólo queda esperar a que se pronuncien los investigadores. En manos del gobernador Y la tarea no va a ser sencilla: el hecho de que la víctima sea militar y que los hechos hayan ocurrido en un edificio oficial supone que el caso queda inmediatamente en manos del gobernador de la colonia, Francis Richards, que tendrá la potestad de dirigir todas las pesquisas de la polícía gibraltareña. David White, de 50 años de edad, había asumido su puesto en Gibraltar en mayo del año pasado y estaba a cargo de una fuerza de 560 tropas de la Marina, el Ejército y la Real Fuerza Aérea británica (RFA) en la Roca. Nacido en Londres en 1954, el comandante de las fuerzas británicas se educó en el exclusivo colegio de Eton, a las afueras de Londres, y entró a formar parte de la armada británica en 1973. Su primera misión en el extranjero fue su participación en la guerra de las islas Malvinas, en 1982. En 1990 intervino, al frente del submarino Torbay , en la primera guerra del Golfo. White era un enamorado del Tibet, país que visitó en dos ocasiones para escalar el Himalaya. De su experiencia en el país asiático nació un libro, La tragedia del Himalaya , cuya recaudación fue en parte cedida por White para construir una escuela para niños.