Estaba en libertad provisional y fue arrestado ayer en Madrid Garzón busca a otro de los implicados en la masacre de Madrid por su pertenencia a la célula desarticulada
03 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.La Policía Nacional, en el marco de la operación Nova II contra la célula islamista que pretendía volar la Audiencia Nacional y el estadio Santiago Bernabéu, entre otros objetivos, detuvo ayer en el madrileño barrio de Villaverde al marroquí Faissal Allouch, de 34 años y que ya fue arrestado el pasado 21 de marzo por su vinculación a los atentados del 11-M. Entonces fue acusado de colaboración con banda armada, pero el 5 de mayo quedó en libertad provisional. El juez Baltasar Garzón, que ordenó la nueva captura del sospechoso, imputa ahora a Allouch ser miembro de la célula de reserva al grupo terrorista que lideraba Mohamed Achraf, preso en Suiza. Una trama islamista que ha sido desarticulada durante las dos últimas semanas en sendas redadas de los efectivos de la Comisaría General de Información en Madrid, Navarra, Levante, Andalucía y varios centros penitenciarios. Según las investigaciones de la Policía, el marroquí prestó en diversas ocasiones su vivienda a los muyahidines de Achraf para celebrar reuniones en las que se exaltaba la yihad (guerra santa). Es la misma imputación que le achaca el juez del instructor del 11-M, Juan del Olmo, que asegura que el detenido dejó su casa de Villaverde para los encuentros preparatorios de la masacre en los que participaron, entre otros, el terrorista suicida y líder de la célula Serhane Ben Fakhet, El tunecino ; Amer el Azizi, jefe militar de Al Qaida en Europa y uno de los cerebros de los ataques, y Said Berraj, uno de los autores materiales de los atentados, actualmente huido. Pero Garzón sostiene que no sólo los terroristas del 11-M acudían a esas reuniones semanales, en las que durante sesiones de ocho horas se veían «vídeos con sermones y escenas de la yihad» y en las que se reclutaban muyahidines para viajar a los campos de entrenamiento de Afganistán. El instructor de la operación Nova I y II asegura que a la casa de Faissal Allouch también acudía buena parte de los activistas que pretendían volar la Audiencia Nacional y el Bernabéu, entre ellos Abderrazak Azzi, «el de Marrakech», que ejercía de emir en estos encuentros. Azzi, detenido el 28 de octubre en Madrid, ingresó el martes en prisión por su pertenencia a la organización terrorista Mártires por Marruecos. Casablanca y Abu Dahdah Conforme avanzan las investigaciones de Garzón y la Unidad Central de Información Exterior (UCIE), son cada vez más los indicios que señalan al hoy detenido como nexo con otras conocidas células integristas, al margen de los dos grupos desarticulados en las operaciones Nova. El promotor de las reuniones de Villaverde -sostienen la UCIE- no fue otro que Mustafá Maymouni, uno de los cerebros de los atentados de Casablanca en mayo del 2003, actualmente detenido en Marruecos y al que el juez Garzón imputa ser también miembro del grupo de Achraf. Igualmente vinculado a los sangrientos ataques en el país vecino y a estas citas integristas en casa de Faissal Allouch es Hicham Tensamani Jad, el imán de Torrijos, detenido en Álava y entregado a las autoridades de Rabat el 12 de marzo. Otro de los asiduos a esos encuentros de adoctrinamiento, según descubrieron los funcionarios una semana después del 11-M, era Driss Chebli, uno de los hombres de confianza de Imad Eddin Barakat Yarkas, Abu Dahdah, el jefe de la célula española de Al Qaida desarticulada en noviembre del 2001. Otra orden Allouch no es el único implicado en los atentados del 11-M al que el magistrado de la Audiencia Nacional vincula también con la célula islamista desarticulada en octubre. Garzón emitió este miércoles una orden de busca y captura internacional por integración en banda armada contra el también marroquí Mohamed Afalah, huido de España días después de que el núcleo duro del comando que ejecutó la masacre de Madrid se inmolase en un piso de Leganés. El juez considera que Afalah es una de las personas integrada en un grupo madrileño de reclutamiento y concienciación de terroristas islámicos vinculado a ambas células. Este marroquí fue durante mucho tiempo el chófer y guardaespaldas del jefe del comando del 11-M, Allekema Lamari, y se desplazó junto a él a la estación de Alcalá de Henares para abordar los cuatro trenes de cercanías que minutos después hicieron estallar con mochilas-bomba.