Cantabria pide a Ibarretxe que deje su reivindicación nacionalista y ayude a acabar con la banda armada Dos terroristas habrían colocado los artefactos que explotaron el sábado
08 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.La policía cree que las bombas que el sábado explotaron en las localidades costeras de Ribadesella y San Vicente de La Barquera fueron colocadas por las mismas personas, y rechaza que ETA mantenga un comando estable en la zona del Cantábrico. Un comando de ETA formado por dos activistas, según la principal hipótesis que manejan los investigadores, se desplazó hasta esas zonas para abandonar los paquetes con el explosivo y, cumplido su propósito, huyó -con toda probabilidad hacia el País Vasco o Francia- para esconderse antes de que las fuerzas y cuerpos de seguridad comenzaran a rastrear la cornisa cantábrica. Fuentes de la investigación defienden esa tesis sobre todo por la cercanía que hay entre las dos localidades atacadas: apenas 50 kilómetros que se pueden recorrer en coche en una media hora. Los expertos consideran que el talde pudo colocar en la madrugada o a primera hora de la mañana del sábado el primer artefacto en Ribadesella, en la zona próxima a la playa donde estalló, y después viajar hasta San Vicente de La Barquera para abandonar la segunda bomba en los jardines de la avenida Miramar, cerca del lugar donde iba a celebrarse el mercadillo. Huida a Francia A continuación, los terroristas habrían huido en dirección al País Vasco por la Autovía del Cantábrico, o bien por una de las vías secundarias que enlazan por la costa con Euskadi y la frontera francesa. Fuentes del Ministerio del Interior apuntan que ETA estaba ansiosa por reaparecer para demostrar que aún tiene capacidad para desarrollar una de sus campañas de verano, y lo ha hecho «donde ha podido y para dar un toque de atención». Interior no quiere pronunciarse sobre si las fotos de cinco presuntos etarras huidos y difundidas hace unos días podrían estar implicados en lo ocurrido en San Vicente de La Barquera y Ribadesella. Otro dato que apunta a que las mismas personas colocaron los dos explosivos es la similitud en la composición de los artefactos. Ambos eran de escasa potencia y fueron confeccionados con unos 200 y 300 gramos de explosivo, al parecer, de la marca Titadine. En San Vicente de La Barquera hubo tranquilidad absoluta en un día que, por ser segundo domingo de agosto, coincidió con la festividad de la comunidad de Cantabria y que, como todos los años, se celebró en la cercana localidad de Cabezón de la Sal. Allí estuvo el presidente cántabro, Miguel Ángel Revilla, para leer el discurso oficial, en el que pidió una vez más al lendakari Juan José Ibarretxe «con toda modestia, pero con toda firmeza» que aparque su plan soberanista hasta acabar con ETA. El presidente regional destacó que, cuando ocurren acontecimientos como los que el sábado sacudieron su comunidad, la «mejor respuesta que hay que darles a esos psicópatas» es actuar con normalidad para que no consigan su propósito de «alterarnos la convivencia». El consejero de Interior del Gobierno vasco, Javier Balza, atribuyó la responsabilidad de lo sucedido el sábado a la izquierda abertzale y en particular a su dirigente Arnaldo Otegi, a quien pidió que «se separe completamente de esta violencia que no tiene ningún sentido y que desde luego no va a conseguir nunca ningún objetivo político».