El efecto Mendiluce

Héctor J. Porto REDACCIÓN

ESPAÑA

13 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

La campaña madrileña va lanzada, a una velocidad que deja poco espacio para aquello que no sea ladrillo. Afloran nuevos datos sobre la trama, cada vez más residuales, y los candidatos afilan las matemáticas: el voto en disputa, según las encuestas, es tan pequeño como el margen que dará la victoria en el 26-O. Entre lodos, la batalla está reñida. El «submarino» verde Aunque sea poco el botín, la controversia va en aumento en las filas verdes. Tras la bronca de los artistas a Mendiluce por presentarse a la alcaldía (le acusaron de dividir la izquierda), éste se entregó en brazos de IU y PSOE. Se verá cuál es el poder del efecto Men­diluce en la suma Simancas, pero algunos, como el traidor Tamayo, con su engendro Nuevo Socialismo, ya han reclamado esos votos. Tampoco se conforma Ángel González, candidato a la Asamblea por Los Verdes (otra facción), y ha diferenciado su postura de la «del grupo de buscavidas de Mendiluce, infiltrados del PSOE en el movimiento verde, submarinos». Los sueldos de Aguirre La alcurnia de la candidata del PP, Esperanza Aguirre, dejó ya paso en la polémica a su habilidad para cobrar hasta tres sueldos públicos (como diputada regional, senadora y ex presidenta del Senado), virtuosismo que, si puede estar conforme a la ley, advierte Llamazares, «no es éticamente aceptable». Son unos cinco o seis mil euros líquidos al mes. Las fincas de Franco En cuanto al ladrillo, El Mundo publicó que el despacho del abogado José Esteban Verdes, asesor de fuga de Tamayo y vinculado al PP, negoció la recalificación de una finca de 7,5 millones de metros cuadrados (¡ahí es nada!) de la familia Franco en el muy medrado Ayuntamiento de Arroyomolinos.