El buen gobierno

| RICARDO MARTÍN |

ESPAÑA

EL MERCADO DE LA CORTE

11 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

El PP ha acuñado el eslogan del «buen gobierno». Sus estrategas dudan de la eficacia de jugárselo todo a la carta de la unidad de España como línea maestra de la campaña del 2004 o ligar la imagen de Rajoy a la de un gestor eficaz. La oposición ha jugado con acierto a neutralizar la patrimonialización de la España constitucional, sin necesidad de reprochar a Aznar su escasa fe en 1978. Por el contrario, el PSOE no ha sabido contrarrestar la supuesta eficacia de los gobiernos del PP, cuyo paradigma es el AVE lento Madrid-Lleida. Empleo versus inflación Aznar resume su «buen gobierno» en la creación de empleo en los últimos siete años y medio, despreciando las precarias condiciones en que se desarrollan los nuevos empleos, la concentración de los mismos en sectores de coyuntura, como la construcción y el turismo, o el papel de actor secundario que ha jugado el Ejecutivo en la rumbosa marcha de la economía española. Si se examinan aspectos estructurales, como la inflación, las exportaciones y la competitividad empresarial, habrá que concluir que la autosatisfacción no está justificada. Autónomos cortejados Los autónomos han sido cortejados por Jordi Sevilla desde que el político valenciano llegó a Ferraz, pero el Gobierno se ha adelantado a la oposición. Sin embargo, la ampliación de la cobertura por accidente o enfermedad tiene trampa: sólo serán beneficiarios los autónomos que aumenten su cotización en un punto y medio. No es buena noticia para los constitucionalistas vascos que sólo el 25% de las empresas que operan allí estudien irse por culpa del plan soberanista del lendakari vasco, Juan José Ibarretxe