Uno de los ediles marbellíes expulsados del PSOE, Isabel García Marcos, afirmó ayer que su marginación es «una proyección hacia Marbella de los problemas de Madrid» y se mostró presta a ir al juzgado, no sin agotar todas las vías de diálogo. Para García Marcos, el comportamiento del partido «no es democrático», por lo que adelantó a Europa Press que «si para defenderme de las calumnias tan horrorosas que se hicieron sobre mí, tengo que ir a los tribunales, iré, aunque con muchísimo dolor», matizó. La edil, firmante de la moción de censura contra Julián Muñoz, señaló que los socialistas «no deben haber analizado el caso de Marbella», al asegurar que «no tiene que ver con el transfuguismo», argumento exgrimido por el PSOE para la separación de la ex portavoz. Así, fue más allá al precisar que o lo han asimilado con la crisi madrileña «o tengo que pensar peor, porque no tiene explicación esta batalla campal en contra de los que estamos luchando contra un alcalde corrupto». Gil no se retracta Por su parte, el ex alcalde Jesús Gil y Gil negó que durante su comparecencia -el pasado viernes- ante la fiscalía de Málaga junto con el alcalde, Julián Muñoz, se retractara de todo lo que dijo una semana antes en un programa de televisión. El fundador del GIL deseó que prosperara la moción de censura del próximo miércoles contra Muñoz» por el bien de Marbella». «La comparecencia ante la fiscalía no fue una bajada de pantalones», aseguró. Gil defendió su gestión frente a lo que considera el desgobierno actual: «Yo llegué cuando los bancos tenían hipotecado el 80% de las propiedades de la Costa del Sol, había droga, prostitución y un paro galopante. En ese momento invertí del dinero de mis empresas, 3.000 millones de pesetas. Cuando vendí a Futre pagué dos nóminas del Ayuntamiento», relató.