Técnicos del Ayuntamiento, la Comunidad de Madrid y el Estado trabajarán conjuntamente Álvarez-Cascos y Ruiz-Gallardón colocaron ayer la primera piedra del trazado ferroviario
08 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.El ministro de Fomento, Francisco Álvarez-Cascos, y el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, colocaron ayer la primera piedra del nuevo trazado ferroviario entre Atocha y Chamartín, cuyas obras comprenden la construcción de la polémica estación de tren en Puerta del Sol-Gran Vía. El túnel permitirá el acceso al centro de la ciudad en Cercanías y evitará buena parte de los trasbordos que actualmente se realizan en la estación de Atocha. Como respuesta a la oposición, que ha manifestado en repetidas ocasiones que las molestías que se van a causar a comerciantes y vecinos de los alrededores de Sol superan con creces los optimistas cálculos oficiales, Gallardón anunció que técnicos del Estado, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de la capital formarán una comisión de seguimiento de las obras. Con el objetivo, según el regidor, de «minimizar» las repercusiones sobre la movilidad urbana, esta comisión llevará a cabo un análisis mensual de la situación y tomará las medidas pertinentes para que comerciantes, peatones y conductores resulten lo menos perjudicados posible. Tanto Álvarez Cascos como el alcalde de Madrid aprovecharon la colocación de la primera piedra -que tuvo lugar en Nuevos Ministerios, el punto intermedio del túnel Atocha-Chamartín-, para apelar a la «solidaridad» de los afectados por las obras. En cuanto a la construcción de la estación de Puerta del Sol-Gran Vía, el tramo que más tiempo tardará en completarse -47 meses-, ambos se comprometieron a «minimizar las molestias» y a favorecer el «diálogo» con los comerciantes y vecinos de la zona. Gallardón explicó que la Puerta del Sol «se levantará por partes y no de forma simultánea» y se comprometió a que los trabajos «no duren ni un día más de lo necesario». El titular de Fomento y el alcalde de Madrid cuestionaron las criticas de la oposición, que, en palabras de Gallardón, «intenta obstaculizar un gran proyecto».