Mientras crece la indignación por esta guerra de alta tecnología destructiva contra soldados con material de desguace, en las cercanías del Gobierno de Aznar se empieza a soñar con un final rápido de la tragedia. Las bolsas ya empiezan a celebrarlo. «Lo corrosivo electoralmente era la incertidumbre pero, si se meten en Bagdad en días y Sadam cae, habrá tiempo para recuperarse antes de las municipales», señala el sociólogo Carlos Malo de Molina , director de la campaña del PP en la Comunidad de Madrid. Es la hipótesis más favorable, si los fotógrafos que se juegan la vida en el infierno de Bagdad no le amargan la victoria al trío Bush-Blair-Aznar con imágenes sobrecogedoras de víctimas inocentes.Entretanto, cada ministro campea el temporal como puede. Josep Piqué , según un empresario de la Comisión Asesora de Ciencia y Tecnología, explica la posición de Aznar «por la necesidad de tener un aliado fuerte como Estados Unidos ante los dos riesgos de desestabilización que vive España, el País Vasco en el norte y Ceuta y Melilla en el sur». Estados Unidos puede ser buen valedor ante Mohamed VI , pero el riesgo es perder a Francia como aliado frente a ETA. París, de momento, en materia aeronáutica ya considera a España país «beligerante».Otros ministros se han pasado a la clandestinidad. El único que aguanta el tipo es Mariano Rajoy , que debería ser nombrado bombero de honor de los incendios de Aznar. «Pero puede resultar chamuscado», advierte a La Voz un gran empresario de origen asturiano, aunque termina admitiendo que hoy es el mejor colocado para la sucesión. «De Mayor Oreja no se sabe nada y a Rato lo único que se le ha oído en los últimos meses es que quiere ser el heredero», precisa.En la dirección del PP en Madrid ha molestado especialmente que el presidente de Navarra, Miguel Sanz , de UPN, formación aliada, se uniera a la protesta contra la guerra. Con su gesto subrayó la especial soledad del PP en el calvario iraquí. Soledad también percibida por el presidente Aznar en la reciente cumbre europea, donde, por hablar con alguien, se puso a hablar por teléfono.El camino hasta la guerra ha creado tal desconcierto en el PP que incluso hay gente que culpa a un gafe. «No puede ser tanto infortunio por casualidad -estima un diputado-. Todo nos iba de cine y de pronto se estropeó. Teníamos a Aznar por hombre cabal, implacable pero sensato, y de pronto se transforma en un aventurero internacional. Esto sólo puede ser obra de un gafe».No sólo lo piensa él. Medio Madrid anda a la caza del supuesto gafe para explicar lo inexplicable: que España firmó la convocatoria de una guerra a la que asiste como enfermera con el alto costo de quebrar el consenso con Europa, dañar la relación con Latinoamérica y sublevar a los tradicionales amigos árabes. Y cuando impera el absurdo y no tenemos a Gila para iluminarnos vale hasta lo del gafe.Un comisario de policía que empezó a creer en esto en el País Vasco aventura que el gafe puede ser Alejando Agag : «Desde que ese hombre entró en la familia, Aznar no ha dado pie con bola. La boda, el Prestige , el AVE de Zaragoza y ahora la guerra». Este comisario desconocía que Agag fue secretario de Aznar antes de ser su yerno y no le transfirió ninguna desventura, por lo que, sobre la marcha, cambia de sospechoso. «Entonces a lo mejor tiene razón Jaime Campmany , que en sus artículos señala como el gafe del Gobierno a alguien relacionado con el número seis. Seis serán, quizás, las letras de su apellido. Puede ser Adolfo Suárez , porque las desgracias del presidente empezaron cuando este chico fue nombrado candidato contra Bono ». La situación bordea el ridículo porque, puestos a especular, también Cascos y Arenas tienen seis letras en su apellido y lo del AVE de Zaragoza más tiene que ver con el talante autoritario del ministro de Fomento que con un gafe. Y lo del Prestige también. No hay constancia de que los máximos dirigentes del PP crean en estas cosas. Don Manuel Fraga tampoco, aunque tuvo alguna duda en un vuelo Madrid-Buenos Aires hace algunos años. Un alto cargo que lo acompañaba, hoy conselleiro de la Xunta, le anunció en Barajas: «Tendremos mal vuelo, porque me confirman que Leopoldo Calvo Sotelo viaja en el mismo avión y ya sabe usted la fama que tiene de gafe». Fraga lo reprendió severamente. Y lo cierto que es por una tormenta tremenda tuvieron que aterrizar de emergencia en Córdoba.A Fraga también le iba todo de cine, menos la sucesión, hasta que el Prestige entró en su vida. Y ahora el destino le castiga con ese grupo de derechistas rancios -entre ellos ex ministros de Franco como Licinio de la Fuente y Fernando Suárez - que, rodeados de tunos, quieren ofrecerle un homenaje en el Santiago Bernabéu. Si lo de la cacería en los días del Prestige sonaba a «escopeta nacional», lo del homenaje huele a festival franquista del Primero de Mayo. El portavoz de la Xunta que rechazó el ofrecimiento, y que La Voz no identifica en su noticia, estuvo espléndido: «Galicia no está para rondallas en estas fechas». Ni Galicia, ni España. Estamos de luto ante la impotencia de ver radiantes a los halcones de Bush ante las llamas de Bagdad y a sus aliados aguantándose la risa al pensar en todos aquellos que en pocos días acudirán en socorro del vencedor. «Días o meses», advierte Fernando Morán , ex ministro de Exteriores.