A toda pastilla hacia Toledo

Lorenzo Calonge MADRID

ESPAÑA

JUAN LÁZARO

Casi ningún conductor respeta el límite de velocidad a la salida del subterráneo y el paseo se ha convertido en una autovía, como denuncian los vecinos y la oposición

17 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

La obra del túnel de Santa María de la Cabeza no es un capítulo cerrado. Como denunciaron los vecinos y la oposición municipal en los días previos a la inauguración, el paseo se ha convertido en una «autovía», debido a la gran velocidad a la que salen los coches del subterráneo. En el mismo punto donde ahora se encuentra la boca de salida del paso inferior, antes se ubicaba un semáforo, que ha sido eliminado. En su lugar, el Ayuntamiento ha colocado unas pantallas en las que se indica la velocidad a la que circula cada vehículo y la permitida para la vía (50 kilómetros por hora). Sin embargo, muy pocos conductores hacen caso de este sistema disuasorio. Este periódico pudo comprobar ayer a media mañana (con el tráfico fluido y lejos de la hora punta) que la mayoría de los automóviles rebasan los 50 kilómetros por hora.Sólo los camiones, las furgonetas y los taxis respetan los límites establecidos. Los dos primeros, por su elevado peso; y los terceros, por las características de su trabajo. El resto, salen disparados hacia la M-30 o hacia Toledo a velocidades que oscilan entre los 60 y los 80 kilómetros por hora.La prueba de que la obra no está cerrada es que la Casa de la Villa está estudiando el tráfico de la zona. Según fuentes de la Concejalía de Movilidad Urbana, se ha dado un plazo de una semana o quince días para analizar si el sistema de pantallas resulta útil, o si se echa mano de mano de otra fórmula para reducir la velocidad de los vehículos en la salida del túnel. Incluso, el área de Sigfrido Herráez no descarta volver a colocar el semáforo que reclaman los vecinos. Cuando lleguen a una conclusión, mantendrán una reunión los habitantes de la zona.La supresión del semáforo, unido a la construcción de una elevada mediana a la salida del paso inferior, provoca, además, que los viandantes (ancianos muchos de ellos) tengan que caminar más de 200 metros, incluso, para cruzar a la otra acera. Como contraprestación, la concejala de obras, Elena Utrilla, anunció hace diez días la readecuación e iluminación del puente de Praga para el tránsito de las personas y, sobre todo, de los minusválidos.