La joven perdió el equilibrio a 28 metros de altura e impactó contra la cubierta del buque El comandante del barco cree que la mujer, natural de Málaga, pudo haber sufrido un desmayo.
17 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Francisca Aguilar Gómez, Paqui , ingresó en la Armada mediado diciembre del 98, al poco ascendió a cabo y hace un año, con 26 recién cumplidos, embarcó en el Juan Sebastián de Elcano , un velero. A ella le gustaban las maniobras más que nada, más que la electrónica, más que las máquinas, más que cualquier otra especialidad; y eso estudió en la escuela naval de A Graña (Ferrol), lejos, a mil kilómetros de donde nació, en Málaga. Ayer por la mañana la traicionaron sus gustos, el destino. Subiendo al palo mayor proel (el segundo más próximo a la parte delantera del barco), algo fue mal y, desde una altura de 28 metros, se cayó. Falleció al impactar contra la cubierta. El comandante del buque, Manuel Rebollo, ayer tragaba saliba antes de articular palabra: «Estamos abatidos, consternados; recordaré durante toda mi vida el momento en que tuve que llamar a los padres para darles la desgraciada noticia». Este capitán de navío cree que la joven sufrió un mareo antes de precipitarse al vacío. «Tenía bastante experiencia -arguye-, o desfalleció, o resbaló; de otro modo no me lo explico». En todo caso, la autopsia que hoy le será practicada al cadáver en Chiclana (Cádiz) ayudará a esclarecer los hechos. Cuando Francisca Aguilar perdió el equilibrio soplaban entre diez y quince nudos de viento, pocos en relación a los ochenta o noventa que han llegado a soportar los marinos del Elcano durante una tempestad. Además, la embarcación se encontraba amarrada en el arsenal gaditano de La Carraca. En el momento del accidente, la mayoría de sus doscientos tripulantes participaban en una maniobra de envergadura (colocación de las velas), paso previo a la partida del buque, que se producirá el 13 de octubre. La cabo vestía arnés pero no lo había amarrado a los topes de seguridad porque se encontraba en movimiento.