DESDE EL CENTRO
12 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.NO ES RAZONABLE pasarse todo un verano especulando sobre si hay razones o no para ilegalizar a Batasuna. Lo único que se hace así es propaganda de una formación radical que todos tenemos claro que forma parte de ETA. Se han convertido en el epicentro del debate político y social de este país y eso es desastroso, porque se sienten reforzados como si fueran víctimas en vez de verdugos. Recuerdo que, hace años, un periodista famoso no paraba de lanzar dardos envenenados contra el Gobierno. Nadie le respondía y recorría hundido los locales nocturnos dado que sus escritos no recibían réplica. Un día, en cambio, apareció eufórico; por fin el portavoz de Ejecutivo le había atacado con dureza. Se sintió oído y eso le dio ánimos para proseguir su cruzada. No hubo un segundo error, de manera que con el tiempo desapareció. Algo parecido es lo que se está produciendo con Batasuna. Es una formación desgastada, a la baja, que por el contrario se ha visto recompensada por tantos titulares mediáticos. Es lo malo del verano. En vez de destacar otros asuntos de notable importancia (como los 80 ancianos aparecidos muertos en soledad en Madrid) se empeñan en marear una perdiz casi muerta: se dan miles de vueltas a lo de Batasuna, a si Bush atacará a Sadam, a las relaciones con Marruecos... En fin, especulaciones. En un entorno así surgen todo tipo de intoxicaciones para reforzar las posiciones de la sociedad. Se nos dice, por ejemplo, que la negativa de Batasuna a condenar un atentado es lo mismo que la «denegación de auxilio» en carretera cuando hay un accidente. Su responsabilidad es mucho más grave pero, lo importante será cuando los jueces tomen una decisión. Mientras tanto, todos esos titulares sólo favorecen a Batasuna. Creo, por eso, que habría que olvidarla. Debería desaparecer por inanición y, si es posible, por aplicación del Estado de Derecho. Asi que, no les demos más alas.