Los madrileños tienen que salir de la ciudad para ver las «lágrimas de San Lorenzo»
10 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Un espectáculo visual Fieles a su cita, las Perseidas o «lágrimas de San Lorenzo» vuelven para ofrecer el peculiar espectáculo de luz que cada año se repite por estas fechas. Las Perseidas, cuyo nombre proviene de la constelación de Perseo, son en realidad millones de pequeñísimas partículas -del tamaño de un grano de arena- procedentes de la cola del cometa Swift-Tuttle que se «queman» al entrar en contacto con la atmósfera, a unos cien kilómetros de altura. Los madrileños, sin embargo, lo tienen más difícil que otros para contemplar esta lluvia de meteoros, puesto que tienen que alejarse al menos cuarenta kilómetros de la ciudad para observar el fenómeno en buenas condiciones. Cosas de la contaminación lumínica. Por eso, la Agrupación Astronómica de Madrid reclama que se reduzca esta saturación, no sólo por razones científicas, sino también por ahorro energético. Si uno puede desplazarse, este espectáculo natural merece la pena. Y además, es gratis. Obras en el templo También es gratis, aunque temporalmente, la entrada al Templo de Debod. El monumento, situado en la Montaña de Príncipe Pío, ofrece estos días una imagen inhabitual, al estar cubierto de andamios por las obras de impermeabilización que se están llevando a cabo en la cubierta. La historia del Templo de Debod es curiosa y muy prolongada. Fue construido hace nada menos que 2.200 años en la ciudad egipcia que le da nombre, por orden del rey Adijalamani, para honrar al dios Amón. Más tarde, varios faraones y emperadores romanos engrandecieron y decoraron el edificio hasta darle su aspecto actual. En 1968, la República de Egipto decidió regalarlo a España en agradecimiento por la colaboración prestada por técnicos españoles en el salvamento de los templos de Abu Simbel, que iban a quedar sumergidos cuando se construyó la presa de Asuán. De fiesta El barrio de La Latina, una de las zonas más castizas de Madrid, calienta motores para la celebración de las fiestas de la Vírgen de la Paloma, que comienzan mañana con un amplio programa de actividades en Las Vistillas, la plaza de la Paja y las principales calles de la zona. Y el miércoles, la noche más genuina: la verbena de la Paloma.