Independencia tecnológica Es lástima que un país tan aguerrido y militarista como el Reino Unido quiera que Europa gaste más en Defensa para cooperar en acciones con los Estados Unidos. En realidad, las inversiones de la UE en tecnologías de Defensa y en su propio Ejército debieran ser garantía de independencia frente a EE UU, la potencia que compite tan deslealmente cuanto puede con la bisoña Europea. Despreciando una alianza defensiva con Rusia, la UE contempla con sorpresa como EEUU ha vuelto a robarnos la «cartera», pactando con Puttin. La batalla agrícola Tan grave o más que la carencia de una política de Seguridad común es la papanatez de la Comisión, que está a punto de cercenar las ayudas directas al campo europeo, mientras EEUU pone en marcha una Ley Agraria que subvenciona directamente a los propietarios, incluso si abandonan sus explotaciones. Europa quiere abrir las fronteras a los productos de los países subdesarrollados, pero una decisión así sólo puede adoptarse con el «desarme» bilateral. Tal como están las cosas, EEUU dominará las estructuras agrarias mundiales. Parálisis inversor Las carencias de los presupuestos públicos, forzadas por el Pacto de Estabilidad europeo, se manifiestan estos días en la polémica Ley de Calidad de la Enseñanza. Pero también se está produciendo una alarmante reducción de los presupuestos de las empresas de telecomunicaciones privadas, cuyo montante ha caído un 25% entre 2000 y 2001. Preocupados por la «guerra» de precios, se despreocupan de la calidad del servicio y las infraestructuras. Menos mal que Repsol se aleja del peligro: Moody¿s premia su solvencia, manteniendo el «rating».