La estrategia de la risa

TOMÁS GARCÍA

ESPAÑA

1) El bulo del viaje de González a Marruecos. Cabanillas se hartó de reír en la rueda de prensa en la que no explicó a los periodistas nada sobre lo ocurrido. Como compañeros de carcajadas participaron Rajoy y Rato, muertos de risa en el momento de mayor tensión diplomática de los últimos meses entre España y el reino alauí. Aznar se apuntó también a la comedia una semana después. Le interpelaban en el Parlamento por el no asunto entre el ex-presidente español y el primer ministro marroquí, pero una gripe dejó fuera de combate al líder de la oposición. Al presidente le faltó tiempo para, ante una convención femenina del PP, ofrecer consejos a aquellos «que no cuidan su salud y están con gripe repentinamente». ¿El resultado? Risas en la platea e indignación en Ferraz. 2) La psicosis sobre el éxtasis. Ocurrió el miércoles. Los socialistas acudieron al Parlamento para pedir explicaciones a Rajoy. «¿Qué casualidad que jamás hayan preguntado antes ustedes sobre esto», vino a responder el ministro. «Usted cree que los españoles somos imbéciles», replicó Carmen Romero. «No pienso que los españoles sean lo que usted ha dicho que yo pienso. Fíjese: en mi ingenuidad, ni siquiera lo pienso de usted», sentenció Rajoy. 3) La organización de la cumbre de Barcelona. En la misma sesión, el ministro respondió a las preguntas sobre el evento de la Ciudad Condal con cierto aire burlesco hacia Zapatero. Rajoy acusó a los socialistas de preguntar tonterías y dar la risa, y llegó a recomendarle un par de optalidones al líder de la oposición.