El Gobierno se compromete a defender el anonimato del «héroe anónimo», que explicó en una carta por qué persiguió a los etarras «No soy ningún héroe». Así se define el anónimo ciudadano que propició la captura de dos miembros del comando Madrid en una carta dirigida al alcalde de la capital. En la misiva explica las razones que le impulsaron a actuar como lo hizo y pide que se dejen de hacer especulaciones respecto a su identidad. El Gobierno se comprometió ayer a defender «a rajatabla» el anonimato del ciudadano. Rajoy, Acebes y Cabanillas coincidieron en asegurar que no se va a revelar su identidad, aunque dieron por sentado que tendrá que comparecer en el juicio contra los dos etarras. El PSOE no tiene claro que su declaración sea indispensable.
08 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.El vicepresidente primero del Gobierno, Mariano Rajoy, manifestó que no se va a hacer pública la identidad del personaje y reclamó a los conocedores de su nombre -gran parte de los vecinos del barrio de Prosperidad, donde ocurrió el atentado y donde vive el héroe anónimo- que se abstengan de divulgarlo porque de hacerlo se cometería un «disparate colosal». El portavoz socialista Jesús Caldera señaló que tenía «serias dudas» de que su testimonio sea necesario. Sostuvo que existen «pruebas flagrantes de la participación directa» de los terroristas en la colocación del coche bomba. Evitar que acuda como testigo Esa es, precisamente, una de las hipótesis de trabajo que maneja la Fiscalía de la Audiencia Nacional: evitar que comparezca en su día en la vista oral a prestar declaración. Algo que sólo podrá decidirse dentro de algunos meses, cuando el material recopilado en el sumario permita tener una idea clara sobre la necesidad o no de su declaración. La Ley de Protección de Testigos ofrece recursos suficientes para preservar la identidad del anónimo ciudadano. Por ejemplo, su nombre sólo será conocido por el tribunal, ni siquiera por el fiscal que actúe en el proceso. Como su domicilio quedará reseñada la dirección de la propia Audiencia Nacional. Y la ley le habilita para recurrir a todo tipo de disfraces y aparatos técnicos para distorsionar su imagen y su voz.