Agotamiento, deshidratación y heridas causadas por el gasóleo, principales demandas sanitarias de los inmigrantes que cruzan el Estrecho
16 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Además del agotamiento, la deshidratación y el estrés físico y emocional por la travesía del Estrecho y sus no menos duros preparativos, la principal urgencia sanitaria que presentan los inmigrantes que llegan en pateras a las costas españolas son las quemaduras producidas por la mezcla del gasóleo con el agua salada. Unas quemaduras que «se les hacen aunque lleven pantalón largo», según relata Maruxa de la Rocha, responsable del Servicio de Atención a Inmigrantes y Refugiados de Cruz Roja. Además, según subraya Elías Simón, jefe de Urgencias del Hospital Punta Europa de Algeciras, «no suelen ser graves, pero sí extensas», lo que plantea un «problema asistencial importante» cuando los casos se acumulan; «la semana pasada atendimos a trece quemados», señala. De la Rocha y Simón coinciden en que esa urgencia sanitaria es, dentro de los problemas de salud más relevantes asociados a la inmigración a través del estrecho de Gibraltar, «lo más específico de la zona». La representante de la Cruz Roja Española precisa que la gravedad de las quemaduras «depende del lugar ocupado por el inmigrante en la patera». Así, cuanto más cerca del motor se coloquen los indocumentados, las lesiones son más graves. Todas estas lesiones «se curan, pero requieren una mayor atención y seguimiento» del que normalmente se les presta. Tras la primera cura, cualquier necesidad de asistencia más especializada implica el inmediato traslado a un centro sanitario. Ambos expertos coinciden también en la gran capacidad de recuperación de quienes culminan la travesía, a los que Maruxa de la Rocha retrata como «gente fuerte» que habitualmente ha tenido que recorrer antes «muchos kilómetros andando o en camiones en condiciones muy difíciles». Elías Simón asiente al destacar su pertenencia a una franja de edad típicamente productiva, gente joven pero curtida por «muchas vicisitudes» y que ha superado múltiples adversidades materiales; al final, remacha, «llega casi el más capaz». En realidad, añade la representante de Cruz Roja, el viaje «no siempre es resultado de decisiones personales», sino que, sobre todo en los empobrecidos países del África Subsahariana, es «la familia extensa la que decide quién va a salir» en busca de ingresos para ayudar a quienes se quedan. De hecho, «la mayoría llega por una temporada», con intención de permanecer -en España o en otro país europeo- sólo dos o tres años, mientras se juntan algunos ahorros o se espera a que mejore la situación del país de origen. El problema es que tales expectativas se demuestran difíciles de alcanzar y «luego no encuentran el momento de irse: la realidad les impone quedarse».