ETA deja una bomba-trampa en un coche tras atentar en Madrid contra un general

JUAN NIETO MADRID

ESPAÑA

ETA volvió ayer a hacer aparición en Madrid al intentar asesinar al general de división Justo Oreja Pedraza, de 63 años. Los terroristas utilizaron una bicicleta bomba que le produjo graves lesiones. La explosión causó también heridas a otras 21 personas. Los terroristas huyeron del lugar del atentado en un Peugeot 405 blanco, robado en Moratalaz. A las tres de la tarde, otra explosión destrozó la parte delantera del coche. En el maletero, los agentes encontraron otra bomba-trampa que desactivaron dos horas después.

28 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Los hechos ocurrieron pasadas las 8.30 horas de la mañana junto al número 136 de la transitada calle López de Hoyos, cuando el militar se dirigía al quiosco situado frente a su domicilio para comprar la prensa. A unos metros, le esperaba su chófer en un coche oficial camuflado para conducirle hasta la sede del Ministerio de Defensa, donde trabajaba en el Cuerpo Militar de Intervención. Cuando Oreja Pedraza llegó a altura de la bicicleta estacionada junto a una farola, los terroristas accionaron por control remoto los cuatro kilos de dinamita que contenía una mochila colocada sobre ella. La deflagración afectó de lleno al general, quien quedó tendido sobre la acera de la calle mientras solicitaba ayuda. Tras recibir las primeras curas en el lugar de los hechos, fue trasladado al hospital universitario La Paz donde permanece ingresado. El 50% del cuerpo quemado Según el primer parte médico, Oreja Pedraza presenta quemaduras en el 50% de su cuerpo -cabeza, rostro, tórax y brazo izquierdo-, así como traumatismo craneal y torácico, rotura de la muñeca de su mano izquierda y ha perdido la falange del dedo meñique de esa mano. Fuentes del Ministerio de Interior manifestaron que, probablemente, la bicicleta bomba fue estacionada frente al domicilio del militar en la noche del miércoles o, incluso, en la misma mañana de ayer. El atentado contra el militar conmocionó a todo el vecindario del barrio de La Prosperidad, donde el general era conocido más por su profesión de abogado que como militar. La explosión causó importantes daños materiales a una sucursal del Banco Bilbao Vizcaya, lo que en un principio hizo pensar que al atentado pudiera estar dirigido contra esta entidad financiera. Los terroristas huyeron del lugar del atentado en coche, en un Peugeot 405 de color blanco robado en marzo en el barrio de Moratalaz, donde también habían sustraído otro vehículo utilizado en otra acción terrorista. El coche tenía las matrículas dobladas por la troqueladorea que ETA robó hace unos años en Francia. Antes de huir, los etarras estacionaron este coche en la confluencia de las calles Doctor Arce y Bidasoa (distrito de Chamartín), a unos pocos centenares de metros del domicilio del general. A las tres y cinco de la tarde, una explosión destrozó la parte delantera del coche y otros coches. La policía sospechó pronto de que el Peugeot podía contener una trampa, como así fue. Los tedax desactivaron el otro artefacto que estaba alojado en el maletero mediante una explosión controlada, dos horas después. No hubo daños personales, pero sí mucha conmoción en esta zona residencial, próxima a las embajadas de Rusia y Marruecos.