Viven 110 días con una bomba en casa

JOSÉ MORALES MADRID

ESPAÑA

01 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

«En estas cosas ETA nunca miente». Con estas palabras resumió en noviembre pasado uno de los expertos de la lucha antiterrorista las investigaciones policiales desveladas por Diario 16, después de que ETA reivindicara de forma reiterada la colocación de dos artefactos explosivos en Navarra. La Guardia Civil encontró el miércoles, tras los fracasados intentos anteriores, una de las bombas. Tenía 10 kilos de explosivo y estaba en el macetero de la ventana de un chalé de la localidad navarra de Cintruénigo, donde hace tiempo vivió un comandante del instituto armado. Una joven veterinaria navarra, N.N., y su hijo pequeño han convivido desde el 9 de noviembre con el explosivo en el número 33 de la calle Fortún Garcés. Ocupan desde hace dos años la vivienda de la que hace más de cuatro se fue el oficial de la Guardia Civil. Han sido 110 días con casi una decena de kilos de explosivos. La bomba sólo ha podido ser hallada después de que el etarra Íñigo Guridi Lasa -cabecilla del comando Ttotto de ETA, detenido por la Ertzaintza hace una semana- indicara en los interrogatorios dónde la puso. Tras declarar Guridi, la Guardia Civil se puso en marcha de nuevo. Un oficial pidió permiso a la actual propietaria para entrar en su casa y tras escarbar ligeramente en la tierra de un macetero pudo comprobar que allí estaba la bomba.