Dos capitanes demócratas en la Brunete

CARLOS FERNÁNDEZ A CORUÑA

ESPAÑA

Algunos militares contrarios a la intentona golpista fueron hostigados por sus compañeros de la División Acorazada Los periodistas Fernando Jáuregui, Pilar Cernuda y Manuel Ángel Menéndez narran en su libro «23-F. La conjura de los necios» un episodio lamentable. El capitán Miguel Ángel Gervas, destinado en la Brigada XII de la División Acorazada «Brunete», fue detenido por sus propios compañeros y colocado en medio del patio de carros con dos ametralladoras apuntándole al pecho, advirtiéndole de que dispararían contra él si intentaba marcharse. Afortunadamente, por medio de un amigo, el capitán pudo dar cuenta del hecho al exterior. Todo terminó cuando el jefe del Estado Mayor del Ejército, José Gabeiras, ordenó liberar al militar.

22 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Miguel Ángel Gervas Camacho estaba destinado en el Regimiento Alcázar de Toledo número 61, con guarnición en El Goloso y perteneciente a la Brigada XII de la División Acorazada Brunete, la unidad más poderosa del Ejército español y que, siguiendo la vieja doctrina impartida por el general Franco de pensar primero en el enemigo interior antes que en el exterior, actuaba como una fuerte tenaza sobre la capital de España. En la noche del 23-F, según narra el citado libro en las páginas 76 y 77, el coronel de su unidad, José Ramos Peña, reunió a los oficiales y se decantó por las tesis favorables al golpe de Estado que estaban protagonizando Antonio Tejero Molina y Jaime Milans del Bosch. «Te vamos a matar» Fue entonces cuando Miguel Ángel Gervas, de claro talante democrático, se levantó para advertir al exterior de cómo andaban las cosas en la Brunete. Sin dudarlo mucho, sus propios compañeros le inmovilizaron. De cuando en cuando, alguno se le acercaba y le decía: «Te vamos a matar, rojo de mierda». Tras una orden de Gabeiras al coronel Ramos Peña, éste le indicó: «Puede usted irse». «Y tanto que me voy, mi coronel. Pero para siempre», replicó Gervas. Hasta aquí, el relato de los hechos según la obra publicada por Fernando Jáuregui, Pilar Cernuda y Manuel Ángel Menéndez. Miguel Ángel Gervas, que es también licenciado en Económicas, se presentó después de su marcha del Ejército a la oposición para jefe de la policía municipal de A Coruña, obteniendo la plaza, que ha desempeñado con dignidad varios años. Hoy ocupa el cargo de inspector de la misma. Una versión de terceros El propio Miguel Ángel Gervas desconocía lo aparecido en el libro y rechazó, en principio, hablar sobre el asunto. Después de leerle los párrafos que le afectaban, aclaró que si bien había algunos hechos ciertos, existían también errores en «personas, horas y fechas». «Creo -añadió- que es una versión dada a través de terceros, con todos los riesgos que ello conlleva». En realidad, según investigación propia, Gervas no estaba el día del 23-F en la Brunete, sino con dos batallones del regimiento Alcázar de Toledo, pertenecientes a la división, haciendo prácticas de tiro en Zaragoza. Días después, volvieron a Madrid, y fue entonces cuando, a pesar de haber fracasado el 23-F, el coronel Ramos se pronunció a favor de la intentona golpista. Fue entonces cuando Gervas quiso informar al exterior de lo que allí estaba pasando. Gabeiras, al revés de lo que se dice en el libro, tampoco habló con el coronel Ramos, sino con el jefe de la XII Brigada, general Ortiz Call. Persona honesta, sencilla y poco dada a hablar de sí misma, Gervas nunca se ha referido a aquel suceso. A pesar de ser el número tres de su promoción (la XXIV) y de haber podido ser general, antepuso la conciencia a la conveniencia y dejó un Ejército donde ser demócrata tenía su riesgo.