La firma del pacto antiterrorista divide a los miembros de la Conferencia Episcopal

Javier Armesto Andrés
JAVIER ARMESTO A CORUÑA

ESPAÑA

Los obispos vascos y navarro rechazan un acuerdo que apoyan, entre otros, los prelados de Barcelona y Valladolid La Conferencia Episcopal duda en apoyar el pacto antiterrorista para no desairar a los obispos vascos y navarro. El peso del antiguo prelado de San Sebastián, José María Setién, y, sobre todo, del titular de la diócesis de Pamplona, Fernando Sebastián, parece ser determinante, pese a que en otras latitudes se ve con buenos ojos el acuerdo. El arzobispo de Barcelona, Ricard María Carles, se ha mostrado dispuesto a firmar el texto, al igual que su homólogo de Valladolid, José Delicado Baeza, partidario de hacer «todo lo que sea para garantizar el Estado de Derecho». PP y PSOE siguen tratando de conseguir la adhesión de la Iglesia.

20 ene 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Populares y socialistas atribuyen las reticencias de la Conferencia Episcopal a rubricar el pacto al «temor» a abrir fisuras con los prelados del País Vasco y Navarra. La semana pasada, un dirigente del PP se entrevistó con un representante de los obispos, pero la reunión resultó infructuosa. El titular de la diócesis de Pamplona, Fernando Sebastián, fue el primero en alzar la voz contra el acuerdo, que considera una «medida política» ajena a las competencias de la Iglesia. El pasado miércoles, el obispo emérito de San Sebastián, José María Setién, ahondó en la herida. Aseguró que la Conferencia Episcopal «no ha de dar apoyo formal al pacto», porque, a su juicio, un paso así «tendría una dimensión no puramente de lucha antiterrorista, sino también otras implicaciones». Advirtió de que el máximo órgano eclesiástico español debería consultar a los obispos vascos antes de tomar una decisión, ya que son ellos «quienes pueden dar una visión más próxima y acertada sobre la adhesión a un pacto de esta naturaleza». Demócratas y no demócratas Setién expresó su desacuerdo con el Gobierno central por «establecer una línea divisoria entre demócratas y no demócratas y poner como condición para estar en la línea de los primeros la renuncia a los planteamientos nacionalistas». Ésto «no ayuda a conocer la verdad ni a hacer planteamientos éticos de acuerdo con la lucha contra ETA», concluyó. Sin embargo, el arzobispo de Barcelona y vicepresidente de la Conferencia Episcopal, Ricard María Carles, se mostró favorable a incorporarse al acuerdo. Carles indicó que la Iglesia siempre se ha mostrado contraria al terrorismo y que «si hay algo más que hacer, lo haríamos». Esta postura es compartida por un nutrido grupo de miembros de la comisión permanente de la Conferencia.