«La muerte de Marat»

Francisco Canoura

ESCUELA

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En esta obra, Jacques-Louis David llora el fallecimiento de su buen amigo y compañero revolucionario Jean Paul Marat

15 abr 2026 . Actualizado a las 16:09 h.

Jacques-Louis David fue uno de los artistas más influyentes del movimiento neoclásico en Francia y una figura clave en la relación entre arte y política durante finales del siglo XVIII y comienzos del XIX. Nació en 1748 en París, se formó en la Real Academia de Pintura y Escultura y ganó una beca en Roma que le permitió estudiar el arte clásico.

David es conocido por obras como El juramento de los Horacios y La muerte de Marat. Durante la Revolución francesa, se comprometió políticamente, apoyando a los revolucionarios y siendo amigo de Maximilien Robespierre. Más tarde se convirtió en el pintor oficial de Napoleón Bonaparte. 

En este cuadro, el artista llora la muerte de su buen amigo y compañero revolucionario Jean Paul Marat, miembro de la Convención Nacional, durante el breve Gobierno que administró Francia en la época del Terror. El 13 de julio de 1793, Charlotte Corday, partidaria de los girondinos, se entrevistó con Marat, que la recibió mientras se bañaba. Marat padecía una enfermedad cutánea que lo obligaba a tomar baños de forma frecuente. De ahí que aparezca en su baño, que utilizaba como despacho. Corday mató a Marat clavándole un cuchillo varias veces.

Al día siguiente del asesinato, la Convención le encargó a David el entierro y un cuadro en su memoria.

1. Un mártir

Durante la Revolución francesa, Marat fue uno de los hombres más influyentes y poderosos de Francia. Era periodista y publicaba en «El Amigo del Pueblo» denunciando a los enemigos de Francia. Este cuadro es más propaganda que retrato. David alteró la imagen de su amigo para presentarlo como mártir. Eliminó las manchas de su piel y lo rejuveneció, pues falleció a los 50 años. Si embargo, le mantuvo ese típico pañuelo en la cabeza que estaba empapado en vinagre, pues le aliviaba los dolores de su problema cutáneo. 

2. El cuchillo

El cuchillo que Charlotte Corday utilizó para asesinar a Marat está en el suelo, como si ella lo hubiera dejado en su huida. La realidad es que la asesina no hizo nada por escapar y esperó a que la detuvieran. Según testigos de la época, el cuchillo quedó clavado en el pecho de Marat, pero David obvió ese detalle para mantener ese aire de martirio heroico.

3. Austeridad

El autor exageró la austeridad del mobiliario de Marat para incidir en que su amigo era un hombre del pueblo. Un destartalado cajón le servía como escritorio y su superficie desgastada fue utilizada por David para plasmar la dedicatoria a su amigo y su firma.

4. La bañera

Uno de los puntos importantes del cuadro es esta naturaleza muerta en el centro de la composición. La enfermedad de Marat lo obligaba a pasar mucho tiempo postrado en la bañera, por lo que utilizaba el cuarto de baño como despacho. Se aprecian sobre el cajón una carta y dinero que estaba destinado a una viuda de guerra. Se presupone que Marat acababa de terminar la carta, pues todavía sostiene la pluma en la mano.

5. Maldad y bondad

Marat sostiene la carta de presentación de Corday, que está manchada de sangre. En ella se lee: «Baste mi gran infelicidad para tener derecho a vuestra bondad». Aquí David distorsiona la verdad, subrayando la bondad de su amigo y la maldad de la asesina. La audiencia a Corday fue debida a que tenía información sobre rebeldes monárquicos.

6. Poca violencia

David quiso rendir un homenaje a su amigo, y escondió los detalles más violentos de la escena. No hay casi sangre en la sábana y muy poca sobre el cuerpo de Marat. La puñalada en el pecho apenas se ve y no parece tan grave, a pesar de haber sido fatal. El detalle más truculento sería el agua teñida de rojo en la bañera, pero ni siquiera aquí David se ensaña, pues apenas se aprecia.

7. Lo verídico

Un detalle verídico en toda la escena sería la sábana que recubría la bañera. Marat lo hacía para que la superficie de esta no le rozara en las llagas provocadas por la enfermedad cutánea. David estaba familiarizado con la estancia de Marat, pues lo visitaba frecuentemente.