Chuches, fe y unidad de España

Cuatro años y medio después, el aspirante a la reelección Mariano Rajoy volvió a utilizar el mismo manual de economía


La Voz / Redacción

La artillería dialéctica pesada ya está en pleno uso, como si en lugar de dos días de campaña se hubieran consumido cinco meses de mensajes superpuestos y planificadas puestas en escena electorales. Apelaciones a la cartera, a la fe, al recurrente y electoralmente rentable AVE a o la unidad y riesgo de ruptura de España han salido de buena mañana cual tempraneros premios gordos de la lotería, anticipando una campaña en la que la apelación a los sentidos será más intensa que la argumentación de razones.

Para simplificar al máximo lo que hubiera significado en el 2011 un triunfo de Alfredo Pérez Rubalcaba, Mariano Rajoy soltó aquello de que «los socialistas van a subir el IVA de las chuches», advirtiendo así de la mayor carga fiscal que hubiera significado seguir por la carretera de la izquierda. Hoy, cuatro años y medio después, el aspirante a la reelección volvió a utilizar el mismo manual de economía al anunciar a España ante el niño que lo imita en televisión, que con él como presidente «las chuches van a bajar de precio». La argumentación del candidato del PP careció de explicaciones de por qué fue él quien al final subió los impuestos indirectos cuando había prometido lo contrario, pero en todo caso Rajoy ha dejado claro que de nuevo que su guión principal será el de la apelación a que la economía bajo su mandato será menos dura y dará hasta para atender los caprichos básicos de los pequeños.

Y si ayer era el expresidente del Congreso, José Bono, el que rogaba una ayudita del santo a su llegada a la catedrál de Santiago, esta mañana ha sido desde el PP donde se han encendido unas cuantas velas. El presidente de los populares andaluces, Juanma Moreno, se remangó para dirigirse directamente a «los socialistas de buena fe», para que con la mano en el corazón piensen si su voto no servirá al final para aupar a Pablo Iglesias a la Moncloa. Después de ver él a los ojos de la izquierda, el ministro del Interior, Jorge Fernández, vio a los del centro derecha catalanista con el mismo fervor argumental. La fe y el «humanismo cristiano» son señas de identidad que el ministro estima que comparten los militantes del PP con los de la Unió de Durán i Lleida, militantes que recordó se han quedado «huérfanos» tras quedarse fuera de las instituciones en las autonómicas y las últimas generales. El responsable del Interior y cabeza de lista por Barcelona, les pidió a las bases de Unió «el voto prestado», ofreciéndoles como garantía un «lo cuidaremos», mientras añadió que optar por C´s es apoyar al PSOE, y eso equivaldrá, según su esquema, terminar por hacer presidente a Pablo Iglesias. 

A por el líder de Podemos ha vuelto esta mañana Pedro Sánchez. La mitad de su discurso se sigue centrando en tratar de movilizar a los suyos, síntoma claro de que no los ve nada convencidos de que su perfil sea el más adecuado para vencer. Y la otra mitad la dedicó esta mañana en Bilbao a asegurar que Podemos es el pasaporte para que el País Vasco, Cataluña y Galicia acaben votando algún día la posibilidad de la autodeterminación. «Nosotros queremos un futuro en común, no separados», clamó agitando el temor a la ruptura de España.

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