La Marea conquista A Coruña y lleva a Xulio Ferreiro a la alcaldía

Necesita el apoyo o la abstención de PSOE y BNG para la investidura


X. Gago, E. Eiroa, j. becerra

Los cálculos de los más optimistas de la Marea Atlántica saltaron por los aires. Su «rebelión democrática» esperaba entrar en María Pita con potestad para influir en el gobierno, pero pocos se atrevían a pronunciar su aspiración a ser la primera fuerza.  La victoria de la alianza de la que forman parte Podemos, Esquerda Unida, el Espazo Ecosocialista, Equo, Compromiso por Galicia, Anova y un amplio abanico de pequeñas fuerzas consiguió imponerse en feudos tradicionales del PP, como en la zona centro, y en barrios tradicionalmente más abiertos. Un centenar de votos le dieron la condición de fuerza más votada a la Marea y, de forma previsible, la responsabilidad de formar gobierno

Su cabeza de lista, Xulio Ferreiro (A Coruña, 1974), profesor de Derecho Procesal, se perfila como alcalde, aunque la llave del equilibrio político la tendrá el PSOE. La lista encabezada por Mar Barcón pasa a ser tercera fuerza, en su peor resultado desde 1983, pero  sus seis ediles serán decisivos a la hora de configurar las mayorías en el salón de plenos. En principio, todo apunta a que optará por una abstención en la investidura, lo que dejará al PP sin apoyos y permitirá a la Marea hacer valer su condición de partido más votado para que Ferreiro se convierta en regidor durante los próximos cuatro años.

El gran derrotado de la jornada electoral es el Partido Popular. Su líder, Carlos Negreira, se presentó en el 2011 con un proyecto hasta el 2020 que se quedará a mitad de camino. Las grandes obras de los últimos meses, como la entrada en servicio de la tercera ronda o el túnel de La Marina, no han sido suficientes para calmar el ánimo de unos ciudadanos que han querido pasar factura a los populares por la gestión de la crisis que ha tenido Mariano Rajoy y las consecuencias  en un amplio sector de la ciudadanía. Por el camino se quedaron casi 16.000 votos de los 51.000 que obtuvieron los populares en el 2011 para conseguir su primera mayoría absoluta en la ciudad.

Carlos Negreira no desveló nada sobre su futuro inmediato, pero parece complicado que pueda seguir como edil, al frente de la oposición. Su futuro se resolverá en las próximas semanas, aunque antes tendrá que encontrar un relevo de garantías.

También afronta un difícil proceso el BNG, que se ha quedado al borde de la desaparición, «aínda que imos seguir pelexando no Concello», como avanzó Xosé Manuel Carril, su portavoz, que ha visto como el Bloque ha pasado de seis ediles a uno. Carril no despejó la incógnita de los posibles pactos ni tampoco su futuro, que todo apunta a que estará lejos de la vida municipal.

A las puertas se quedó Ciudadanos, que no pudo aprovechar el tirón de la marca y se quedó a poco más de una décima del listón del cinco por ciento que le hubiera proporcionado un concejal.

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