Una reforma de la Constitución siempre aplazada

Enrique Clemente Navarro
Enrique Clemente MADRID / LA VOZ

ELECCIONES 2016

BENITO ORDOÑEZ

Hoy se celebra el 37 aniversario de la ratificación en referendo de la Constitución con un PP remiso a hacer los cambios que reclaman los demás partidos

06 dic 2015 . Actualizado a las 12:32 h.

La Constitución cumple hoy 37 años y como sucede en cada aniversario en los últimos tiempos se plantea la conveniencia o no de reformarla. Pero legislatura tras legislatura esos cambios nunca llegan por la imposibilidad de restablecer un consenso similar al que existió en 1978.

¿Cuántas reformas se han hecho de la Constitución?

Solo dos. La primera en 1992 para permitir que los ciudadanos de la Unión Europea pudieran ser elegidos en las elecciones locales para adaptar la Constitución a una exigencia del Tratado de Maastricht. La apoyaron todos los grupos parlamentarios y no se celebró referendo al no pedirlo un 10 % de los diputados o senadores. La segunda fue la polémica reforma del artículo 135 en el 2011 para fijar la estabilidad presupuestaria, que fue producto de un pacto entre José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy y rompió el consenso de 1978. España es una excepción entre las grandes constituciones europeas, que se reforman con más frecuencia.

¿Cuál fue el último intento de modificar la Constitución?

A iniciativa del Gobierno de Zapatero, el Consejo de Estado elaboró un informe en el 2006 para reformar la Carta Magna en cuatro cuestiones concretas: la supresión de la preferencia del varón en la sucesión a la Corona, la recepción en la Constitución del proceso de construcción europea, la inclusión de la denominación de las comunidades autónomas y la reforma del Senado. El texto señalaba que requerían un proceso gravado con disolución de las Cortes y referendo. Zapatero lo guardó en un cajón.

¿Existe disposición de los partidos para revisarla?

El pasado verano, Rajoy abrió la posibilidad de debatir la reforma en la siguiente legislatura, pero el PP no la lleva en su programa. «La Constitución se puede cambiar y adaptar, pero hay que saber muy bien lo que se va a hacer y tener el consenso que consiguió Adolfo Suárez», señaló el presidente el viernes durante su visita a Ávila. Los otros tres partidos principales proponen cambios en la Constitución, pero las reformas esenciales requieren la aprobación de los dos tercios de la Cámara. Es impensable que se acometa sin el apoyo de la que según las encuestas será la primera fuerza política. Una reforma de calado requeriría, además, en términos políticos, un consenso similar al que existió cuando se aprobó en 1978, lo que está muy lejos de alcanzarse.

¿Es necesario renovar la Constitución?

La gran mayoría de los constitucionalistas consideran que sí, porque permitiría mejorar aspectos sustanciales del texto constitucional, pero no están de acuerdo en abordar un proceso constituyente. En el lado contrario se sitúa por ejemplo el catedrático de Derecho Administrativo José Luis Meilán, para quien «la necesidad de su reforma es una demanda artificial de políticos, académicos y creadores de opinión pública», aunque sí ve algunos aspectos modificables.

¿Cuáles son los cambios que deberían acometerse?

Los constitucionalistas coinciden en señalar que hay que tocar el título VIII que se refiere a la organización territorial del Estado, entre otras cosas para definir claramente cuáles son las competencias del Estado y de las autonomías. La dificultad es que las soluciones que se proponen son distintas, el PSOE apuesta por el Estado federal, que ya existe de hecho en España, Ciudadanos por reforzar la coordinación y la cohesión, y Podemos por incluir el derecho de autodeterminación. Mientras, el PP defiende la Constitución tal como está y no propone cambios. Con estas posiciones el consenso parece difícil. Luego están las reformas sobre las que se pronunció el Consejo de Estado, sobre las que existe mayor consenso. Otros cambios que podrían acometerse son garantizar los derechos sociales, despolitizar la justicia o sustituir el sistema electoral por otro más proporcional.

¿Qué hacer con el Senado?

Solo caben dos soluciones para un Senado que ha resultado irrelevante: convertirlo en una cámara de representación territorial, como recoge la Constitución, o suprimirla, como propone Ciudadanos.