El PSdeG se agarra al viento de cola

Los alcaldes de las mareas sitúan a los socialistas como el principal enemigoa batir el 26M


Redacción / La voz

El PSOE gallego firmaba con los 14 escaños de septiembre del 2016 el peor resultado de la historia de la autonomía, cediendo el liderazgo de la oposición a En Marea y sus socios, que un año antes supieron aprovechar el naufragio de los socialistas para pisar moqueta en los concellos de A Coruña, Santiago y Ferrol. La rosa roja se marchitaba y desde Sevilla no tardaron en dar la orden de derribar a Pedro Sánchez. Lo que ocurrió después es conocido. La resurrección política de Sánchez y su llegada a la Moncloa colocaron de nuevo al PSOE en pista de despegue, así que la federación gallega solo tuvo que ponerse al mando del aparato y dejarse guiar para protagonizar el pasado domingo la primera victoria electoral en Galicia de su historia. La volatilidad política es el alma del propio PSdeG, que en las dos últimas elecciones disputadas en la comunidad obtuvo el peor y el mejor resultado de la democracia.

No es raro, por tanto, que a la compostelana rúa de O Pino, donde se alza la sede central del PSdeG, regresara el optimismo después de mucho tiempo. Es un capricho que se permiten los de Gonzalo Caballero al trasladar los datos del 28A a un contexto de municipales, pues ese resultado daría a los socialistas las alcaldías de todas las ciudades gallegas, incluidas Ourense, la única en manos del PP, y Pontevedra, buque insignia del BNG.

Nadie obvia, y el PSdeG tampoco, que la extrapolación hay que tomarla con cautela, pues el comportamiento del electorado varía mucho en función del tipo de convocatoria, y más si cabe en unas locales, donde el perfil del candidato suele marcar la diferencia. No obstante, la campaña del 26M arranca de inmediato, con los partidos intentado digerir el resultado de las generales, así que no habrá demasiado margen para cambiar de estrategia.

Aun así, el PP lo intentará entrando a talleres para afinar la dirección y buscar el centro. Podemos procurará balizar la porción que se queda Pablo Iglesias en Madrid, Galicia, Valencia o Zaragoza para reivindicarlo como la izquierda verdadera. Y el PSOE mantendrá el mismo guion: activar el voto útil para evitar que la derecha y la ultraderecha sumen, así que el PSdeG no se moverá de esa estrategia, pues de lo que se trata es de aprovechar dentro de tres semanas el viento de cola que impulsó al partido en las recientes generales.

Aparte de la pugna entre izquierda y derecha, que en Galicia tiene al PP y al PSOE como principales protagonistas, el fortalecimiento del PSdeG va a propiciar otra batalla política en el seno de la izquierda. Y es que los socialistas se han convertido en el enemigo a batir por parte de los gobiernos de las mareas, más incluso que el PP. Solo así se explica que tanto el alcalde de A Coruña, Xulio Ferreiro, como el de Santiago, Martiño Noriega, empezaran a disparar el día después de las elecciones contra sus adversarios del PSdeG, arguyendo, en el primer caso, que los valores de Inés Rey difieren mucho de lo que representa el PSOE de Pedro Sánchez y matizando, en el segundo, que la «liga de veteranos» socialista que puede representar Xosé Sánchez Bugallo también fue derrotada por el 28A.

La desesperación de Ferreiro y Noriega los está llevando a rizar el rizo. Nadie contaba con la resurrección del PSdeG, y parece que ellos tampoco. Es más, todavía no se sabe a quién votaron en las generales del domingo, pero están a solo un peldaño de sugerir que apoyaron a Sánchez. El propio Beiras, pater familias del rupturismo galaico, casi no les dejó otra opción al reaparecer para meterle el dedo en el ojo a Pablo Iglesias por exigir ministerios y para acusar a Podemos de ser el culpable de dividir las mareas. Claro que a Beiras siempre pueden desmentirlo, pero tiene sus riesgos lanzar esta piedra en vísperas del 26M.

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