El máster para profesorado de secundaria es «un barniz»

El coordinador del curso de la USC cree que «os catro ou cinco primeiros anos son fundamentais para un docente»


Las carreras de maestro de infantil y primaria conceden un enorme espacio a la didáctica. Los alumnos además tienen períodos de práctica y todo ello hace que al salir estén más o menos preparados para enfrentarse a una clase. De hecho, en las etapas de infantil y primaria es donde se ve más dinamismo a la hora de afrontar las clases con una metodología adaptada a la realidad de los niños.

El problema parece radicar en la secundaria. «Un profesor de bachillerato debe tener amplios conocimientos de una asignatura para impartirla», recuerda Manuel Corredoira, porque si no sus alumnos salen mal preparados. El problema es que ahora mismo los profesores de segundo ciclo de ESO y bachillerato -de primer ciclo sí puede haber maestros de primaria- tienen amplios conocimientos de la materia que imparten (según la encuesta Talis, que se hace entre profesores de toda la OCDE, el 97 % de los docentes españoles se consideran preparados para desempeñar su trabajo), pero carecen de habilidades didácticas.

Para ocupar un puesto en un aula de instituto, el profesor debe haber cursado un grado y además hacer el máster habilitante, que dura un año y tiene dos períodos de prácticas. Sin embargo, el coordinador de este máster en la USC, Raúl Eirín, reconoce que estos estudios son solo «un barniz». Por eso, el propio Eirín propone otras soluciones complementarias, como la «habilitación progresiva», que significa que «tes que traballar primeiro uns anos» para poder ejercer como profesor total.

Un MIR adaptado, lo mejor

La idea de un MIR adaptado al magisterio es la que concita más acuerdos: «Pode ser unha alternativa estupenda -dice Adelino Pose- porque tras aprobar a oposición un non está preparado, xa que unha cousa é o coñecemento e outra a didáctica». Para unos y otros, «os catro ou cinco primeiros anos de carreira profesional son fundamentais e tes que ter axuda», como resumió Eirín, y eso puede ser con compañeros que ejercen de tutor o, como ocurre en muchos distritos escolares de Estados Unidos, mediante la ayuda de grandes profesores que se han convertido en tutores en exclusiva.

Pero ni siquiera esta opción, que parece no contar con ninguna oposición entre la comunidad educativa, está libre de problemas. Julio Díaz alerta que «un profesor residente non cobraría o soldo dun profesor titular, ó mellor so se levaría o 80 %, e os nosos salarios non son os dos médicos». Esto supondría un período de precariedad económica injustificada.

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