El instituto descansa en As Travesas

Jorge Lamas Dono
Jorge Lamas VIGO/LA VOZ.

EDUCACIÓN

El ministro de Educación inauguraba el 6 de septiembre de 1946 el edificio del centro de enseñanza media, dando cumplimiento al testamento de Policarpo Sanz

22 sep 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Cincuenta siete años después del fallecimiento de José Policarpo Sanz, el Concello de Vigo completaba la manda testamentaria del filántropo que había legado su fortuna a la ciudad. Aquel 6 de septiembre de 1946, el ministro de Educación, José Ibáñez Martín, inauguraba el Instituto de Enseñanza Secundaria Santa Irene, construido a pie de la plaza de América.

La ciudad no tuvo ningún instituto de secundaria hasta el año 1927, cuando un decreto firmado por el rey Alfonso XIII, el 22 de junio, autorizaba su creación en Vigo. Más de cincuenta años antes, las principales ciudades gallegas ya tenían cubierta esta necesidad, mientras que los jóvenes vigueses tenían que desplazarse a Pontevedra para completar sus estudios. De los 60 institutos que funcionaban en España en 1926, tan solo 22 estaban ubicados en ciudades con una población mayor a la que entonces tenía Vigo. La capitalidad volvía a suponer una traba para la ciudad.

Sin embargo, aquel decreto no fue gratuito para los vigueses. El Gobierno obligaba al Ayuntamiento a asumir todos los gastos de las nuevas dependencias. Gerardo González Martín, en su libro Titanes del viguismo. Una ciudad discriminada , en el capítulo dedicado al alcalde Mauro Alonso, explica que el municipio debía pagar los sueldos del personal docente, aportar un local, correr con los gastos de su mantenimiento y dotarlo del material necesario para impartir las clases. Con estas duras condiciones no es de extrañar que hubiera voces contrarias al instituto, alegando que era más necesaria contar con una buena infraestructura de escuelas primarias, también muy deficiente entonces.

En cualquier caso, el 9 de agosto de 1927, el pleno de la corporación aprueba la aceptación del Real Decreto de creación del Instituto General y Teórico de Vigo. Días después, el alcalde Mauro Alonso firmaba un contrato de alquiler con los Hermanos Maristas para ubicar el instituto en la finca que esta comunidad tenía en la Areosa. Al mismo tiempo, la Escuela de Artes y Oficios acogía la secretaria provisional del instituto, y el 15 de septiembre se abría el plazo de matriculación en el centro. Allí mismo se realizarían los exámenes de ingreso.

Finca de Bellavista

Ya el 30 de septiembre de ese mismo año, la Gaceta hacía público el nombramiento de los profesores y los sueldos que debería asumir el Concello hasta que no hubiese partida en los presupuestos generales del Estado. En total, solo en sueldos de profesores, el ayuntamiento vigués debería pagar 48.500 pesetas anuales.

En enero de 1932, tras la aplicación del decreto de expulsión de España de la Compañía de Jesús, el Concello solicita al Gobierno de la República que el instituto sea trasladado a las instalaciones que los jesuitas tenían en la finca de Bellavista, en la calle Sanjurjo Badía. El traslado se produjo el 9 de febrero y, días más tarde, el alcalde Amado Garra rompía unilateralmente el contrato de alquiler que el Concello mantenía con los Maristas. La comunidad religiosa se negó a recibir las llaves en señal de desaprobación con la medida adoptada por el ayuntamiento.