Reportaje | As Forcadas, escuela de vela del colegio de Atios Alumnos del centro público de Valdoviño aprenden el manejo de barcos pequeños dentro del programa de la asignatura de Educación Física del presente curso
16 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?ria promete ser en el futuro una buena patrona de vela. A sus 11 años demuestra dotes que han sido apreciadas por su monitor César Graña. Es de Pantín y acude al colegio de Atios (Valdoviño) que este año ha integrado en el programa de la asignatura de Educación Física prácticas de vela en el pantano de As Forcadas, del que bebemos todos los ferrolanos. Ayer le tocó el turno a Noelia, la niña invidente de 11 años, también de Pantín, que está integrada plenamente en la escuela pública valdoviñesa. Como sabe nadar, primera exigencia para participar en los cursos, provista de chaleco y acompañada por los monitores, se le dio la oportunidad de manejar la caña del timón. Igualmente destacan Yaixa, de Pantín, y Carlos y Andrea, de Lago. ¿Por qué son tan buenos los de Pantín?, le preguntó al monitor. «No hay misterio, es que ya participaron con anterioridad en actividades del club», dice César Graña. Es el Club Náutico Forcadas, creado en la orilla sur del pantano y que dispone de una pequeña nave y embarcadero. El mismo monitor explica que no podía entenderse que un club situado a poca distancia de un colegio público no organizase actividades para los escolares. Y por eso no lo dudaron, aunque requirió cierto encaje de bolillos. Era necesario conseguir el permiso de las autoridades educativas, del colegio y de los padres. Luego, la financiación, que llegó por vía de la Dirección Xeral de Deportes, y, para finalizar, las embarcaciones y los monitores. Los 160 niños y niñas con edades entre los 11 y los 14 años, dos días a la semana en sesiones de tres horas, y con embarcaciones modelos omega, raquero y optimist. La federación colabora con tres monitores y tres barcos y el club aporta dos barcos y dos monitores. Iria, todo oídos, sigue las instrucciones de su monitor, apretujada entre sus compañeros. «Esto es una ceñida, vosotros, sentaron en otra borda que tenemos que adrizar el barco», dice. Es que nada en un velero tiene nombre conocido para estos patrones del mañana, ni las cuerdas son cuerdas (cabo), ni hasta cuando se inclina el casco se denomina así. Es escora. Pero a pesar de todo, los niños acaban conociendo las reglas elementales para patronear un pequeño barco de vela. La experiencia podría trasladarse, con la voluntad necesaria para ello, a la ría de Ferrol, a los pantanos de As Pontes y A Capela, a Cabanas... Aunque faltan monitores. De hecho, para estos cursos en As Forcadas, la federación tuvo que enviar varios de apoyo desde otros lugares. Por eso el Club do Mar de Ferrol quiere poner en marcha una escuela de monitores. No se puede tener una ría como la de Ferrol y apenas explotar sus posibilidades en los deportes náuticos. En Valdoviño, los escolares ya saben que el pantano de As Forcadas sirve para algo más que para almacenar agua para toda la comarca y pescar truchas en temporada.