Reportaje | Formación de adultos Más de 300 adultos acuden a clases formativas en la comarca para adquirir conocimientos básicos, como leer y escribir, o para obtener los títulos de ESO y de Bachillerato
19 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?unca es tarde para aprender. Al menos así lo entienden los 357 adultos barbanzanos que acuden a clases formativas en la comarca. Algunos han decidido volver a sentarse delante de un pupitre para conseguir los títulos de ESO o de Bachillerato. Otros acuden a un aula por primera vez, por lo que aprender a leer y escribir es su mayor prioridad. En Barbanza sólo se imparte la educación permanente de adultos (EPA) en dos institutos, el Número Uno, de Ribeira, y el Campo de San Alberto, de Noia. Esto provoca que haya alumnos procedentes de todas las localidades de la zona. «Viene gente de Boiro, de Rianxo, de Porto do Son, etcétera» comentó el jefe de este tipo de estudios del centro ribeirense, Víctor García Fernández. Para distribuir a los estudiantes hay diferentes niveles formativos. Al primero de ellos acuden aquellas personas que carecen de una instrucción elemental, es lo que se conoce como clases de alfabetización. De los más de 300 alumnos matriculados, sólo cursan este módulo una treintena. Según García Fernández, en estas aulas hay un alto porcentaje de mujeres de etnia gitana, así como de personas de edades bastante avanzadas. Otros niveles El resto de los estudiantes están inscritos en la EPA con el fin de conseguir los certificados de ESO o de bachillerato. El principal requisito es que los alumnos deben tener más de 18 años de edad. Los docentes programan el módulo de manera que una persona pueda hacerse con el título de secundaria en unos dos años. «Es un sistema distinto. Lo que normalmente se da en un curso, nosotros lo impartimos en un cuatrimestre. Por lo que estudiar la ESO puede llevar dos años», explicó el jefe de estudios de adultos del Número Uno. Sin embargo, son pocos los mayores que consiguen el graduado en el plazo fijado como mínimo. El resto invierten tres o cuatro ejercicios y algunos desisten. En este tipo de clases, las tasas de abandono son muy altas, bien porque no están suficientemente animados o por las responsabilidades familiares. La incompatibilidad de horarios suele ser también otro problema. «Vienen muchas amas de casa y gente que trabaja, por lo que no siempre les es fácil acercarse hasta aquí», aseguró Víctor García. Es por ello que muchos de los alumnos matriculados a principio de curso luego no aparecen por el instituto, o sólo acuden a los exámenes. Las motivaciones que llevan a los adultos barbanzanos a cursar la EPA suelen ser diferentes. Algunas personas sólo tienen suspensas dos o tres materias y quieren el título para acceder a un ciclo formativo. Otros buscan el graduado para incorporarse al mercado laboral. Además, en el instituto Número Uno se ofrecen clases de español a aquellas personas extranjeras que tienen problemas con el idioma. Hay una gran cantidad de estudiantes marroquíes, argelinos, etcétera.