El fracaso escolar afectó el pasado curso a uno de cada veinte alumnos de la comarca

A. U. Serantes RIBEIRA

EDUCACIÓN

SIMÓN BALVÍS

Más de 200 chicos colgaron sus estudios o dejaron las clases tras repetir más veces de las permitidas Ribeira y Boiro fueron los concellos donde hubo mayor número de bajas

03 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

?l fracaso escolar está alcanzando en los últimos años cotas bastante preocupantes en la zona. Durante el curso pasado, uno de cada veinte estudiantes de ESO y Bachillerato se dieron de baja en su correspondiente centro educativo. Dentro de este colectivo están agrupados tanto los chicos que de forma voluntaria abandonaron los estudios, como los que, tras repetir curso más veces de las permitidas, se vieron obligados a dejar de acudir a las clases. En ambos casos, los alumnos tienen que tener como mínimo 16 años de edad. En términos globales, 205 estudiantes dejaron de engrosar, durante el período 2002-2003, las listas de matriculados en los institutos barbanzanos, lo que se traduce en una tasa de fracaso escolar del 5%. Los municipios más afectados fueron Ribeira y Boiro, con porcentajes de abandono del 7,8% y 6,4%, respectivamente. Las dudas asaltaron también a los jóvenes noieses y sonenses, hasta el punto de que el 2,4% y el 2,1% del alumnado decidió tramitar su baja en el instituto. De los mejores índices de fracaso escolar pueden presumir los centros educativos de A Pobra (1,3%), Muros (1,4%), y la villa de Rianxo (1,5%). El desánimo y la falta de motivación a la hora de estudiar suele sobrevenir a los chavales cuando afrontan la etapa del bachillerato, es decir, cuando tienen entre 16 y 18 años. En cifras, el 61% de los chicos barbanzanos que dejaron su formación durante el pasado año estudiaba alguno de los cursos que preceden a la etapa universitaria. Sin embargo, el 39% acudía a clases de ESO. Una tendencia que ha adquirido fuerza en los últimos tiempos en la educación secundaria obligatoria es el trasvase continuo de alumnos de ESO a Garantía Social, y de Bachillerato a ciclos de formación profesional. Esto explica que, aunque un alumno tenga dificultades para obtener el título y abandone, no quiere decir que haya dejado definitivamente de estudiar.